lunes, 18 de octubre de 2010

AUGE DE NAZIS


 La búsqueda de la raza pura, de la que hablaban los nazis, ha sido adoptada por países del sur, como es el caso de Inca en Perú.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, muy pocos habrían apostado en el mundo a que alguien se atreviese a recoger las banderas de la intolerancia y el racismo del hitlerismo. Sin embargo, en el siglo XXI, más de 65 años de la caída del ‘tercer reich’, no faltan quienes persisten en la quimera de la superioridad racial.

Alemania

En Alemania, desde que este país perdiera la segunda guerra mundial, siguen subsistiendo algunos partidos de ultraderecha, algunos de los cuales en décadas pasadas incluso lograron poner a personas en el parlamento. Pese a que el nazismo está proscrito, estas asociaciones ‘políticas’ se las arreglan para burlar los controles. En el país teutón hay cuatro grupos que todavía siguen en vigencia por sus ideologías nazistas. Estos son; el Nationaldemokratische Partei Deutschlands (Partido Nacional Democrático de Alemania), el neonazi Deutsche Reichspartei (Partido Nacional Alemán), Republikaner Partei (Partido Republicano) y el Deutsche Volksunion (Unión del Pueblo Alemán). Han surgido además otros grupos similares que han encontrado nuevos apoyos tras la reunificación alemana en 1990 y son sospechosos de estar involucrados en ataques contra inmigrantes turcos y otros residentes extranjeros.

Estados Unidos

En E.U. los grupos de odio ha encontrado una nueva razón para su supervivencia. Al amparo de normativas segregacionistas como la Ley Arizona o SB 1070, se han organizado milicias neonazis que patrullan las fronteras. Los militantes de los grupos neonazis ya no se limitan a desfilar, a emitir discuros o repartir panfletos, sino que amenazan a los latinos abiertamente, queman banderas de países latinoamericanos y agitan el odio racial.

De acuerdo con un informe del FBI en la última década, estos grupos aumentaron se han triplicado. En 2009 se reportó la operación de un millar de grupos de odio, estando dentro los más conocidos el Movimiento Nacional Socialista (NSM, por sus siglas en inglés), el Imperial Klans de América (IKA), el Vinlander Social Club (que agrupa a neonazis) y el Consejo de Ciudadanos Conservadores (CCC).

‘Cholos’ nazis

El neonazismo no es exclusivo de Europa o Norteamérica. En Perú aunque parezca insólito, las autoridades electorales permitieron a inscripción de una candidatura a la presidencia por parte de un movimiento neonazi en Tacna. Su líder, Ricardo de Spirito Balbuena, ha llegado a afirmar que “la democracia es una basura” y viste, al igual que sus seguidores, uniforme copiado de la tropas de asalto nazi.

El movimiento regional Igualdad Nacional Cristiana Autónoma (Inca) presidido por De Spirito posee como símbolo la esvástica modificada que usaba para su agrupación anterior, el Frente de Defensa del Consumidor contra el Agiotismo y la Usura (Fredeconsa), fundado en 2002 con un discurso virulentamente antichileno y de oratoria agresiva y efectista.

De Spirito militó en el Apra y se le conoce como el ‘Adolfo Hitler de Tacna’. Antisemita extremo, tiene frases como que “el interés es un diabólico invento judío. El interés hace que el judío no coma con el sudor de su frente sino con el sudor de la frente de los demás”.

Aunque en sus entrevistas con medios peruanos y chilenos rechaza que sus ideas sean neonazis, hay sobrados registros fotográficos de este sombrío personaje portando una bandera con la esvástica, con hombres que realizan el saludo nazi.

Redes sociales

Facebook tiene ya más de 200 millones de usuarios en todo el mundo. Y entre los millones de perfiles y páginas creadas también hay varias dedicadas al nazismo alemán o a movimientos WASP (Blancos, angosajones y protestanteso, en inglés).

Páginas como “Adolf Hitler”, “Fallschirm-Panzer- Division Hermann Göring”, “SS-Schutzstaffel”, “Hitlerismo esotérico” o “Rudolf Hess – tus creencias pudieron más que la cárcel y el dolor- tienen inserciones automáticas de publicidad gráfica, como el resto de páginas y perfiles de Facebook.

El blog Boocompany ha denunciado la presencia de unos 200 grupos de admiradores del nazismo en Facebook.

El ‘hijo’ de Hitler

En el marco de legislaciones segregacionistas, como la Ley Arizona, toman realce personajes como Jason ‘J.T’ Ready, reputado neonazi.

Ready es un ex infante de Marina de 38 años que le ha declarado la guerra a los ‘narcoterroristas’ y vigila junto con una patrulla de milicianos, la frontera estatal para detectar a inmigrantes ilegales.

Hasta ahora, dice Ready, sus patrullas han encontrado unos pocos inmigrantes, a los que dieron agua y entregaron a la patrulla fronteriza. Dice que una vez encontró un cadáver descompuesto en una aguada y alertó a las autoridades.

Las autoridades de Arizona están nerviosas, dado que el grupo de Ready está fuertemente armado y se identifica con el Movimiento Nacional Socialista, una organización que piensa que solamente los blancos no judíos heterosexuales deberían ser ciudadanos estadounidenses y que todos los demás deberían dejar el país “pacíficamente o por la fuerza”.

“Esos son nazis explícitos”, afirma Mark Potok, del Proyecto de Inteligencia del Southern Poverty Law Center. “Son personas que llevan la esvástica en la manga”.

Ready es un reflejo de la furia sobre la inmigración ilegal en Arizona. La gobernadora Jan Brewer firmó recientemente una ley que requiere que la policía, cuando hace cumplir otras leyes, interrogue a una persona sobre su estatus de inmigración si tiene suficiente razón para creer que la persona está ilegalmente en el país. La ley ha sido impugnada por el gobierno federal y diversas entidades.

Fuente: http://www.elperiodico.com.co/newperiod/index.php?modulo=articulos&accion=verArticulo&id=1115 

domingo, 17 de octubre de 2010

HITLERISMO JUDÍO

Wall Street y la llegada de Hitler al poder  

INTRODUCCIÓN


Facetas inexploradas del nazismo.
Desde principios de 1920 han circulado informes infundados en el sentido de que no sólo los industriales alemanes, sino también los financieros de Wall Street, tuvieron un papel, posiblemente un papel importante, en el ascenso de Hitler y el nazismo. Este libro presenta las pruebas inéditas, una gran cantidad de archivos de los Tribunales Militares de Nuremberg, para apoyar esta hipótesis. Sin embargo, el alcance y lo sugestivo de las pruebas no se pueden ver sólo a partir de la lectura de este volumen. Dos libros anteriores de esta serie, “Wall Street y la Revolución Bolchevique” y “Wall Street y el FDR”, relatan el papel de las mismas empresas y, muchas veces, el de los mismos individuos trabajando duramente para manipular la Revolución Bolchevique en Rusia en 1917, apoyando a Franklin D. Roosevelt Presidente de los Estados Unidos en 1933, y ayudando a la subida de Hitler en Alemania antes de la guerra. En resumen, este libro es parte de un más amplio estudio sobre el surgimiento del socialismo y de las empresas  socialistas.

Este grupo políticamente activo de Wall Street es más o menos el mismo círculo elitista generalmente conocido entre los conservadores como el “establecimiento liberal”, entre  los liberales como “la clase dominante” y por los teóricos de conspiración como los “de adentro”, los “insiders”. Pero independientemente de cómo denominemos a este grupo elitista, éste es de fundamental importancia en la determinación de los asuntos del mundo, a un nivel muy por detrás y por encima de los políticos elegidos.

La influencia y el trabajo de este mismo grupo para  que Hitler llegara al poder y el surgimiento de la Alemania nazi es el tema de este libro. Esta es un área de investigación histórica casi totalmente inexplorada por el mundo académico. Se trata de un campo de minas para los incautos y para los que no son conscientes de las complejidades de los procedimientos de la investigación. Los soviéticos han acusado a los banqueros de Wall Street de haber apoyado al fascismo internacional, pero su propia fama de inexactitud histórica hace que apenas se preste atención a sus acusaciones en Occidente y por no criticar, por supuesto, el apoyo que su propia marca de fascismo recibió.

Este autor está en un campo diferente. Anteriormente fue acusado de ser demasiado crítico con los soviéticos y con el socialismo doméstico y de haber ignorado a Wall Street y su relación con el ascenso de Hitler, en este libro esperamos corregir este supuesto filosófico bastante impreciso y desequilibrado y hacer hincapié en el verdadero aspecto de la cuestión. Como quiera que llamemos al sistema colectivista: socialismo soviético, la nueva vía hacia el socialismo, socialismo corporativo o nacional socialismo, es el ciudadano medio, el hombre de la calle, el que finalmente pierde contra los tipos que dirigen la operación desde arriba. Cada sistema a su manera es un sistema de saqueo, un dispositivo organizado para que unos vivan (o intenten vivir) a costa de todos los demás, mientras que los dirigentes de la elite, los gobernantes y los políticos rebañan la crema de la parte superior.

El papel de la élite americana en el ascenso de Hitler también deberían considerarse en relación con un aspecto poco conocido del nazismo que sólo ahora se está estudiando: los orígenes místicos del nazismo y sus relaciones con la Sociedad de Thule y con otros grupos conspiradores. Este autor no es experto en ocultismo o  conspiración, pero los orígenes místicos, las raíces neo-paganas del nazismo, sus relaciones con los illuminati de Baviera y con la Sociedad de Thule son relativamente áreas desconocidas y aún no exploradas por investigadores competentes. Algunas investigaciones ya se han hecho en francés; probablemente la mejor introducción en Inglés es una traducción de “Hitler y la Tradición Cátara” de Jean Michel Angebert.

Angebert relata la cruzada que en 1933 el miembro de la Schutzstaffel, Otto Rahn, hizo para buscar el Santo Grial, que supuestamente se encontraba en el bastión cátaro, en el sur de Francia. La primera jerarquía nazi (Hitler y Himmler, así como Rudolph Hess y Rosenberg) fue proclive hacia una teología neo-pagana, en parte similar a la de la Sociedad de Thule, cuyos ideales se acercaban  a los de los illuminati de Baviera. Esta fue una fuerza subterránea impulsora del nazismo, que tenía una poderosa influencia mística sobre el núcleo duro de los dirigentes de las SS. Nuestros historiadores contemporáneos apenas mencionan y, mucho menos estudian estos orígenes ocultos y, en consecuencia, se les escapa un aspecto tan importante o más que el aspecto financiero en los orígenes del nacional-socialismo.

En 1950, James Stewart Martin publicó un libro muy interesante, “Todos los Hombres Honorables” en donde describe sus experiencias como Jefe de la Sección Económica de Guerra del Departamento de Justicia para la investigación de la estructura de la industria nazi. Martin afirma que los hombres de negocios americanos y británicos se nombraron a sí mismos para puestos clave para la investigación después de la guerra para desviar, amortiguar y sofocar la investigación sobre los nazis y sobre los industriales a fin de mantener oculta su propia participación. Un oficial británico fue condenado por un tribunal militar a dos años de cárcel por proteger a un nazi y varios funcionarios estadounidenses fueron destituidos de sus cargos. ¿Por qué los hombres de negocios americanos y británicos querían proteger a los hombres de negocios nazis? En público se argumentó que estos no eran más que hombres de negocios alemanes que no tenían nada que ver con el régimen nazi y son inocentes de complicidad en la conspiración nazi. Martin no exploró en profundidad esta explicación, pero la explicación no le gustó y fue escéptico al respecto. La evidencia sugiere que hubo un esfuerzo concertado no sólo para proteger a los hombres de negocios nazis, pero también para proteger los elementos colaboradores en empresas británicas y americanas.

Los empresarios alemanes podrían haber hablado. A cambio de protección, dijeron muy poco. No es casual que los industriales de Hitler que fueron enjuiciados en Nuremberg recibieran poco más que una reprimenda. Esto nos plantea la cuestión de si los juicios de Nuremberg debieron haberse celebrado en Washington, con algunos prominentes hombres de negocios americanos sentados al lado de los hombres de negocios nazis en el banquillo de los acusados.

Dos extractos de fuentes contemporáneas a los hechos nos introducirán en el tema. El primer extracto es de los propios archivos de Roosevelt. El Embajador de los USA en Alemania, William Dodd, escribió a Roosevelt, desde Berlín, el 19 de octubre de 1936 (tres años después de que Hitler llegara al poder), en relación con los industriales de América y su ayuda a los nazis:

”Por mucho que creo en la paz como nuestra mejor política, no puedo evitar el temor del que Wilson insistió en más de una ocasión en conversaciones conmigo el 15 de agosto de 1915 y después: “El fracaso de la democracia en toda Europa será un desastre para la gente. Pero, ¿qué se puede hacer? En la actualidad más de un centenar de empresas de América tienen filiales aquí o acuerdos de cooperación. DuPonts tienen tres aliados en Alemania, que están ayudando en el negocio armamentista. Su principal aliado es la empresa IG Farben, que es del Gobierno y está dando 200.000 marcos al año a una organización de propaganda para influir en la opinión pública americana. La Standard Oil Company  envió aquí $2.000.000 en diciembre de 1933 y ha mandado 500.000 dólares al año para ayudar a los alemanes en la gasística Ersatz para fines de guerra, pero la Standard Oil no puede sacar  sus ganancias fuera del país, salvo en bienes. Esta empresa declara sus ingresos en USA, pero no explica los hechos. El presidente de la International Harvester Company me dijo que sus negocios aquí aumentaron el 33% al año (se dedican a la fabricación de armas, creo), pero no pueden sacar nada. Incluso los nuestros que se dedican a la fabricación de aviones tienen acuerdos secretos con Krupps. General Motor Company y Ford hacen enormes negocios aquí a través de sus filiales y no se llevan los beneficios. Menciono estos hechos porque éstos complican las cosas y aumentan los peligros de guerra”.

En segundo lugar, una cita de la misma agenda del  embajador de los EE.UU. en Alemania. El lector debe tener en cuenta que un representante de la citada Vacuum Oil Company, así como representantes de otras empresas  que apoyaron a los nazis fueron nombrados para puestos en la Comisión de Control para desnazificar a los nazis:

”Enero 25. Jueves. El agregado comercial ha traído al Dr Engelbrecht, director de la Vacuum Oil Company en Hamburgo, a verme. Engelbrecht repitió lo que dijo hace un año: “La Standard Oil Company de Nueva York, la empresa matriz de la Vacuum, ha gastado 10.000.000 de marcos en Alemania tratando de encontrar pozos de petróleo y en la construcción de una gran refinería cerca del puerto de Hamburgo.” Engelbrecht todavía está haciendo prospecciones y tratando de encontrar una buena oferta en la región de Hannover, pero no tiene ninguna esperanza de encontrar grandes depósitos de petróleo. Espera que el doctor Schacht subvencione su empresa como hace con algunas empresas alemanas que no han encontrado petróleo. La Vacuum gasta todos sus ingresos aquí, da empleo a 1.000 hombres y no envía ningún dinero a casa. No le pude dar esperanzas”.

Y aún más:

”Estos hombres estaban saliendo del edificio cuando el abogado entró de nuevo para informar de sus  dificultades. No podía hacer nada, pero le pregunté: ¿Por qué la Standard Oil Company de Nueva York envió más de $1.000.000 en diciembre de 1933, para ayudar a los alemanes para fabricar gasolina a partir del carbón para emergencias de guerra? ¿Por qué la gente de la Internacional Harvester sigue fabricando en Alemania cuando su empresa no saca nada del país y cuando ésta no ha conseguido recuperar las pérdidas de guerra? Comprendió mi posición y estuvo de acuerdo en que si estallaba otra guerra habría aún más pérdidas”.

La alianza entre el poder político nazi y las grandes empresas americanas pudo no haber tenido sentido para el embajador Dodd y para el abogado americano. En la práctica, por supuesto, las grandes empresas si encuentran el sentido cuando se trata de promover su propio interés.
La inversión en la Alemania nazi (junto con inversiones similares en la Unión Soviética) era un reflejo de políticas de más altos vuelos que se jugaban mucho más que los beneficios inmediatos. Para rastrear estas “políticas de altos vuelos” hay que penetrar en el control financiero de las empresas multinacionales, ya que los que controlan el flujo de financiación controlan las políticas del día a día.

Carroll Quigley ha demostrado que el vértice de este sistema de control financiero internacional antes de la Segunda Guerra Mundial fue el the Bank for International Settlements, con representantes de la banca internacional tanto de Europa como de los  Estados Unidos, en un pacto que continuó a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. Durante el período nazi, el representante de Alemania en el Bank for International Settlements fue el genio financiero de Hitler y presidente del Reichsbank, Hjalmar Schacht Horace Greeley.

Horace Greeley Hjalmar Schacht


En las conexiones de Wall Street con la Alemania de Hitler destacan dos alemanes: Hjalmar Schacht y “Putzi” Hanfstaengl. Este último era amigo de Hitler y Roosevelt, que sospechosamente desempeñó un papel prominente en el incidente que llevó a Hitler a la cima del poder dictatorial: el incendio del Reichstag en 1933.
La temprana historia de Hjalmar Schacht y, en particular, su papel en la Unión Soviética después de la Revolución Bolchevique de 1917, fue contada en mi anterior libro: ”Wall Street y la Revolución Bolchevique”. El anciano Schacht había trabajado en la oficina de Berlín de la Equitable Trust Company de Nueva York a principios del siglo XX. Hjalmar nació en Alemania y no en Nueva York sólo por accidente, ya que su madre se puso enferma y requirió que la familia volviera a Alemania. Su hermano William Schacht era un ciudadano de nacionalidad norteamericana. Para resaltar su origen americano, los segundos nombres de Hjalmar eran “Horace Greeley”, por el conocido político demócrata. En consecuencia, Hjalmar hablaba fluidamente el inglés y el interrogatorio de Schaft después de la guerra en el Proyecto Dustbin se realizó en alemán e inglés. Lo destacable de esto es que la familia Schacht tenía sus orígenes en Nueva York, trabajó para la importante casa financiera de Wall Street, la Equitable Trust (que estaba controlada por la Banca Morgan) y a lo largo de toda su vida Hjalmar mantuvo estas conexiones con Wall Street. Los periódicos de la época registran los numerosos encuentros con Owen Young de la General Electric; con Farish, presidente de la Standard Oil de New Jersey, y sus homólogos de la banca. En resumen, Schacht fue miembro de una élite financiera internacional que ejerce su poder detrás las bambalinas a través del aparato político de una nación. Él es el eslabón principal entre la elite de Wall Street y el círculo íntimo de Hitler.
Este libro se divide en dos grandes partes. La Primera Parte está dedicada a la construcción de los grandes grupos empresariales nazis a través de los planes de Young y Dawes  en la década de 1920. Estos grupos  empresariales fueron los principales partidarios de Hitler y el nazismo y fueron directamente responsables de la llegada de los nazis al poder en 1933. El papel que desempeñaron la IG Farben, General Electric, Standard Oil de New Jersey, Ford, y otras empresas de EE.UU. queda subrayado. En la Segunda Parte se presentan pruebas documentales sobre la financiación de Hitler, con la reproducción fotográfica de los recibos de las transferencias bancarias que se hicieron para transferir fondos de Farben, General Electric, y otras empresas, a Hitler, a través de Hjalmar Horace Greeley Schaft.
[…]


Conclusiones
Hemos demostrado con pruebas documentales de una serie de conexiones críticas entre los banqueros de Wall Street y el ascenso de Hitler y el nazismo en Alemania.
Primera: Wall Street financió a los grupos empresariales alemanes a mediados de los años 1920 que a su vez llevaron a Hitler al poder.
Segunda: Que la financiación de Hitler y sus matones callejeros de las SS llegó de filiales de empresas de los EE.UU., incluida la de Henry Ford en 1922, los pagos de  IG Farben y de General Electric en 1933, seguida de la Standard Oil de New Jersey y de ITT a Heinrich Himmler hasta 1944.
Tercera: Que multinacionales de USA bajo el control de Wall Street se beneficiaron del programa armamentista de Hitler en la década de 1930 y al menos hasta 1942.
Cuarta: Que esos mismos banqueros internacionales utilizaron su influencia política en los EE.UU. para encubrir su colaboración en tiempo de guerra y para hacer esto se infiltraron la Comisión de Control para Alemania.
Nuestras pruebas para estas cuatro afirmaciones principales se pueden resumir de la siguiente manera:
En el Capítulo I presentamos pruebas de que los Planes Dawes y Young para la reconstrucción de Alemania fueron formuladas por gente de Wall Street que temporalmente ocuparon cargos políticos en la Administración y estos préstamos generaron una lluvia de beneficios para estos banqueros internacionales. Owen Young de General Electric, Hjalmar Schacht, A. Voegler y otros íntimamente relacionados con la llegada de Hitler al poder habían estado anteriormente en las negociaciones de los EE.UU. y Alemania, respectivamente. Tres casas de Wall Street:  Dillon, Lee; Harris, Forbes, y la National City Company  manejaron tres cuartas partes de los préstamos para la reconstrucción utilizados para crear el entramado financiero-industrial alemán incluidos el dominante IG Farben y Vereinigte Stahlwerke, que, entre los dos, produjeron el 95% de los explosivos para el lado nazi en la Segunda Guerra Mundial.
El papel central de I.G. Farben en el golpe de estado de Hitler fue examinado en el Capítulo II. Los directores de American I.G. (Farben) fueron identificados como hombres de negocios prominentes de América: Walter Teagle, un socio cercano a Roosevelt y que lo apoyó y administrador de la NRA; el banquero Paul Warburg (su hermano Max Warburg fue de la Junta Directiva de IG Farben en Alemania), y Edsel Ford. Farben donó 400.000 marcos a Schacht y Hess para su uso en las elecciones críticas de 1933 y Farben estuvo posteriormente en la vanguardia del desarrollo militar de la Alemania nazi.
Una donación de 60.000 marcos se hizo a Hitler por la General Electric de Alemania (AEG), que tenía cuatro directores y un 25-30% de las acciones en poder de la empresa matriz de Nueva York. Este papel se describe en el Capítulo III, y hemos descubierto que Gerard Swope, un promotor del New Deal de Roosevelt  junto con Owen Young del Banco de la Reserva Federal de Nueva York y Clark Minor de la Internacional General Electric, eran los dominantes Wall Streeters en AEG.

Asimismo, no encontré pruebas para acusar a la empresa eléctrica alemana Siemens, que no estaba bajo el control de Wall Street. Por el contrario, hay pruebas documentales de que tanto AEG como Osram que estaban participadas y controladas por empresas de los EE.UU. financiaron a Hitler. De hecho, casi todos los directores de General Electric en Alemania apoyaron a Hitler, bien directamente a través de AEG o indirectamente a través de otras empresas alemanas. G.E. mostró su apoyo a Hitler con su cooperación técnica con Krupp, cuyo objetivo era limitar el desarrollo de la industria del carburo de tungsteno en los EEUU, algo que iba en detrimento de los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial. Llegamos a la conclusión de que las fábricas de A.E.G. en Alemania se las arreglaron para no ser bombardeadas por los Aliados.
Un examen del papel de la Standard Oil de New Jersey (que era y es controlada por los intereses de Rockefeller) se llevó a cabo en el Capítulo IV. La Standard Oil aparentemente no financió la ascensión de Hitler al poder en 1933 (así parte del “Mito de Sidney Warburg” no está probada). Por otra parte, los pagos se efectuarán hasta 1944 por la Standard Oil de New Jersey, para desarrollar la gasolina sintética para fines de guerra para favorecer a los nazis y, a través de su subsidiaria de propiedad absoluta, a las SS de Heinrich Himmler y a su círculo de amigos con fines políticos. El papel de la Standard Oil consistió en asistir técnicamente para el desarrollo del caucho sintético y gasolina sintética a través de una empresa de investigación de EE.UU. bajo el control y la dirección de la Standard Oil. La Ethyl Gasolina Company, propiedad conjunta de Standard Oil de New Jersey y General Motors, tuvo un papel vital en el suministro de plomo etílico para la Alemania nazi, a pesar de las protestas del Ministerio de la Guerra de los EE.UU., con el claro conocimiento de que el etilo de plomo tenía propósitos militares.
En el capítulo cinco se demostró que la International Telephone and Telegraph Company (ITT), una de las más notorias multinacionales, trabajaron en ambos lados a través del barón Kurt von Schröder, del Schroder Banking Grup. I.T.T. también mantuvo un 28% de participación en compañía Focke-Wolfe que fabricaba excelentes aviones de combate. Asimismo, se encontró que Texaco (Texas Oil Company) estuvo implicada en la Alemania nazi a través del abogado Westrick, pero despidió a su presidente en la Junta Directiva de la compañía Rieber cuando esto se descubrió.
Henry Ford fue uno de los primeros en apoyar a Hitler tan pronto como en 1922. Edsel Ford mantuvo la tradición familiar hasta 1942-1944 y suministró a la Wehrmacht vehículos que, por lo tanto, fueron usados para atacar a los soldados estadounidenses cuando desembarcaron en Francia en 1944.  Por su pronto reconocimiento y por la asistencia oportuna a los nazis, Henry Ford recibió una medalla nazi en 1938. Los archivos de la Ford francesa sugieren que la Ford fue tratada con guante de seda por los nazis después de 1940.
Los hilos de la financiación de Hitler se dibujan en el Capítulo VII y se da respuesta precisa con nombres y cifras de la cuestión: ¿Quién financió a Adolf Hitler? En este capítulo se acusa a Wall Street y a nadie más en los Estados Unidos con excepción de la familia Ford. La familia Ford generalmente no se asocia con Wall Street, pero es, sin duda, una parte de la “élite de poder”.
En capítulos anteriores hemos citado varios amigos Roosevelt, incluyendo a Teagle de la Standard Oil, la familia Warburg, y Gerard Swope. En el Capítulo VIII, se perfila el papel de Putzi Hanfstaengl, otro amigo de Roosevelt y un participante en el incendio del Reichstag.  La composición del círculo interno nazi durante la Segunda Guerra Mundial y las contribuciones financieras de la Standard Oil de New Jersey y de las filiales de la  ITT son  trazadas en el Capítulo IX. Se presentan pruebas documentales de estas contribuciones monetarias. Kurt von Schröder se identifica como el intermediario clave en este lodazal de las SS.
Por último, en el Capítulo X revisamos un libro prohibido en 1934 y “el mito de Sidney Warburg”. En el libro prohibido se acusaba a los Rockefeller, a los Warburgs y a las principales empresas petroleras de haber financiado a Hitler. Aunque el nombre de “Sidney Warburg” fue, sin duda, una invención, lo extraordinario es que lo que dice “Sidney Warburg” está muy cerca de las pruebas presentadas ahora. También sigue siendo un rompecabezas el porqué James Paul Warburg, quince años después, quiso refutar de una manera bastante transparente el contenido del libro de “Warburg”, un libro que afirma no haber visto. Es tal vez incluso es más que un rompecabezas el porqué Warburg eligió las memorias del nazi von Papen como vehículo para presentar su refutación.
Por último, en el Capítulo XII se analiza el papel de la  banca Morgan y de la Chase Manhatan en la Segunda Guerra Mundial, en particular, su colaboración con los nazis en Francia, mientras que una guerra lo asolaba todo.
En otras palabras, como en nuestras dos anteriores investigaciones sobre los vínculos entre los banqueros internacionales de Nueva York y los principales acontecimientos históricos, nos encontramos con un patrón constante: la financiación y la manipulación política.
La influencia omnipresente de los banqueros internacionales.
En cuanto a la amplia gama de hechos presentados en los tres volúmenes de la serie de Wall Street, encontramos una persistente repetición de los mismos nombres: Owen Young, Gerard Swope, Hjalmar Schacht, Bernard Baruch, etc; los mismos bancos internacionales: JP Morgan, Guaranty Trust, Chase Bank y el mismo lugar: Nueva York y por lo general el número 120 de Broadway.
Este grupo de banqueros internacionales respaldó la Revolución Bolchevique y posteriormente se benefició de la creación de una Rusia soviética. Este grupo respaldado a Roosevelt y se benefició del New Deal. Este grupo también apoyó a Hitler y, desde luego, se benefició del programa armamentista alemán en la década de 1930. Cuando las grandes empresas deberían haberse dedicado a sus actividades comerciales en Ford Motor, en la Standard de Nueva Jersey, etc… los encontramos activa y profundamente involucrados en las convulsiones políticas, la guerra y las revoluciones en tres grandes países.
La versión de la historia que aquí se presenta es la de la élite financiera que a sabiendas y con premeditación provocó la Revolución Bolchevique de 1917 en concierto con los banqueros alemanes. Después de obtener beneficios por la hiper-inflación alemana de 1923 y después de haber planeado cobrar la recuperación alemana a los inversores [ahorradores] americanos, Wall Street se encontró con que había provocado la crisis financiera de 1929.
Dos hombres fueron respaldados como líderes de dos de los principales países occidentales: Franklin D. Roosevelt en los Estados Unidos y Adolf Hitler en Alemania. Entre el New Deal de Roosevelt y el Plan Cuatrienal de Hitler había muchas similitudes. Los planes de Roosevelt y Hitler eran planes fascistas para conquistar a sus respectivos países. Si bien el plan de Roosevelt fracasó debido a las restricciones constitucionales, el de Hitler tuvo éxito.
¿Por qué la elite de Wall Street, los banqueros internacionales, deseaban a Roosevelt y a Hitler en el poder? Éste es un aspecto que no hemos explorado. Según el “mito de “Sidney Warburg”, “Wall Street quería una política de venganza, es decir, que quería una guerra en Europa entre Francia y Alemania. Sabemos incluso, según la versión oficial de la historia, que tanto Hitler como Roosevelt llevaron a cabo políticas que conducían a la guerra.
Las conexiones entre las personas y los acontecimientos  de esta serie de tres libros requeriría otro libro. Pero un solo ejemplo tal vez indicaría la sorprendente concentración de poder en un número relativamente reducido de organizaciones y el uso de este poder.
El 1 de mayo de 1918, cuando los bolcheviques controlaban sólo una pequeña fracción de Rusia (y  cuando iban a perder incluso esa fracción que en el verano de 1918), la Liga Americana para la Ayuda y Cooperación con Rusia, se organizó en Washington DC para apoyar a los bolcheviques. No se trataba de un comité del tipo “Hands off Rusia” formado por el Partido Comunista de EE.UU. o de sus aliados. Se trató de un comité creado por Wall Street, con George P. Whalen de la Vacuum Oil Company como Tesorero y Coffin y Oudin de la General Electric, junto con Thompson, de la Reserva Federal, Willard de la Baltimore & Ohio Railroad.
Cuando observamos el surgimiento de Hitler y el nazismo encontramos a la Vacuum Oil y a la General Electric bien representadas. El embajador Dodd en Alemania se  sorprendió por la ayuda monetaria y la contribución técnica de los Rockefeller que controlaban la Vacuum Oil Company en la construcción de gasolineras militares para los nazis. El embajador trató de advertir Roosevelt. Dodd creyó que, en su aparente ingenuidad de los asuntos del mundo, intervendría Roosevelt, pero el mismo Roosevelt estaba apoyado por estos mismos intereses petroleros y Walter Teagle de la Standard Oil de New Jersey y de la ANR estaba en el consejo de la Fundación Warm Springs de Roosevelt. Así, en uno de los muchos ejemplos disponibles, encontramos a los Rockefellers que controlaban la Vacuum Oil Company ayudando prominentemente a creación de la Rusia bolchevique, a la militarización de la Alemania nazi y respaldando el New Deal de Roosevelt.

FUENTE:  http://www.1984nwo.net/?topic=3764

miércoles, 13 de octubre de 2010

EL CLAN BUSH Y EL NAZISMO


A la historiografía burguesa le gusta presentar los grandes acontecimientos históricos como producto de grandes líderes carismáticos que subyugan e hipnotizan a las masas con su sugestiva oratoria. De este modo, por ejemplo, Hitler, un pintor mediocre que vivía en albergues nocturnos, llegó a convertirse en el führer encandilador de Alemania en los años 30 y 40. Se suceden biografías y películas siempre sobre una persona y se procura eludir las soterradas condiciones sociopolíticas y económicas que posibilitaron el régimen nazi y catapultaron a Hitler al Bundestag.

Es conocido que los magnates alemanes de la industria y el acero Krupp y Thyssen financiaron al partido nazi y auparon a Hitler al poder. Pero, quizá, no es tan sabido que fueron también los banqueros de Wall Street los que sufragaron de forma encubierta su fulgurante ascensión hacia el poder. De esto trata el libro de Venster G.Tarpley y Antón Chaitkin titulado “George Bush, la biografía desautorizada”, donde el clan Bush tiene un papel relevante y preponderante. Sobre todo Prescott Bush, abuelo de George W. Bush.


Prescott Bush es uno de los directores ejecutivos de la Union Banking Company (UBC), testaferro de los nazis en Nueva York y Londres. Vía UBC, Prescott Bush y su suegro, George Herbert Walker, unieron sus fuerzas en compañía del industrial alemán Fritz Thyssen para financiar a Hitler antes y durante la II Guerra Mundial. La fortuna de la familia Bush se amasó gracias a los contratos financieros establecidos con la Alemania hitleriana. Por supuesto, la opinión pública estadounidense ignora esto porque ni Dan Rather ni el New York Times, el periodismo «liberal», les informará de ello.

Hagamos un poco de historia. En 1922 W. Averell Harriman fue a Berlín a fin de encontrarse con los miembros de la familia Thyssen para fundar una filial bancaria. El presidente de este banco sería el ya mentado G. H. Walker, suegro de Prescott Bush. En 1924 se creó la UBC para unir sus fuerzas al Bank voor Hendel en Scheepvaart holandés de Thyssen. Su principal director sería Prescott Bush.


Fue tras el gran crack financiero de 1929-31 que debilitó a todos los gobiernos cuando algunos anglo-estadounidenses decidieron instalar el régimen hitleriano en Alemania. Fritz Thyssen fue el primero en hacer despegar al partido nazi, entregándole 25.000 dólares a mitad de los años 20. En 1931 se unió al partido nazi y pronto llegó a ser amigo íntimo de Hitler. Thyssen estaba tan fascinado con Hitler que llegó a escribir un libro titulado “Yo financié a Hitler”. Eran buenos tiempos. También utilizó su influencia para crear el German Steel Trust, fundado en 1926 por el capo de Wall Street Clarence Dillon. ¿Quién fue uno de los asistentes de Dillon en ese proyecto? Agárrense: el padre de Prescott Bush, Sam Bush.


Los Thyssen obtuvieron su financiación inicial a partir de dos puntales, a saber: el Brown Brothers Harriman (BBH) y la UBC. Personajes clave en esos dos puntales serían los ubicuos G. H. Walker y, cómo no, Prescott Bush. La UBC fue creada para transferir fondos entre Manhattan y Alemania a través de los bancos holandeses de Thyssen. Los Thyssen se beneficiaron de la ayuda de la familia real holandesa, que cooperó para ocultar sus cuentas en toda una serie de bancos holandeses. La UBC se convirtió en un canal secreto para el dinero nazi que partía de Alemania hacia Estados Unidos, pasando por Holanda. Y cuando los nazis tenían necesidad de renovar sus suministros, la BBH encauzaba sus fondos directamente hacia Alemania. La UBC recibía el dinero, después Holanda y el BBH lo reexpedían. Y ¿quién forma parte de la oficina que dirigía las dos compañías? Lo adivinaron: Prescott Bush, el primer blanqueador de dinero de los nazis. Sus operaciones eran tan desleales hacia sus compatriotas americanos que en 1942 el Gobierno estadounidense ordenó la incautación de todas las operaciones bancarias nazis en Nueva York cuyo responsable era él.


La guerra se termina en 1945 y Fritz Thyssen muere en 1951. A su muerte los restantes accionistas de la UBC liquidaron sus activos siendo Presscott uno de los beneficiarios, recibiendo millón y medio de dólares. Sus colegas (los mismos traidores de Wall Street que financiaron a Hitler) fueron los mismos que iban a lanzar a George Bush senior (el papá del Bush actual) al puesto de director de la CIA en los años 70 y más tarde en la Casa Blanca.


Para acabar tan siniestra intrahistoria, digamos dos palabras sobre Bernardo de Holanda. Bernardo de Lippe-Biesterfeld, príncipe alemán, se casó con la princesa y futura reina Juliana de Holanda en 1937. Luego de este braguetazo, el príncipe Bernardo, notorio pronazi que fundara en los años 50 el grupo Bilderberg (ver post-scríptum), permitió a la familia Thyssen blanquear su dinero a través de Holanda, mientras que los Rockefeller se procuraban casi un tercio del control de los intereses de Thyssen (fue David Rockefeller quien fundó la célebre Comisión Trilateral). El BBH y la UBC, por los cuales el dinero se encauzaba hacia los Estados Unidos, fueron fundados por los miembros de la cofradía (?) Huesos y Calaveras de la Universidad de Yale. Sin hablar ahora de las relaciones comerciales de la familia Bush con la familia Bin Laden y el grupo Carlyle, que esa es otra, Huesos y Calaveras es una secta cristiano-satánica a la que pertenecieron los arrapiezos Bush cuando eran universitarios en Yale. Durante seis meses Bush hijo fue investigado por el fiscal de Brownsville (Texas), acusado de uno de los asesinatos rituales cometidos por la secta, pero el proceso fue paralizado por papá Bush, entonces jefe de la CIA. También un informe de la CIA de 1963 documenta la conexión de Bush hijo con una red antisemita de ultraderecha (hoy tan amigos del sionismo), por no mencionar los lazos que unían a Bush padre y al norcoreano fascista Sun Myung Moon. En fin, unos «angelitos».


PS: En 1954 Bernardo de Holanda fundó un club de personas influyentes y poderosas para fortalecer las relaciones de los países occidentales y frenar el «expansionismo soviético». La primera reunión se hizo en el hotel holandés Bilderberg. Los Rockefeller o los Rothchilds o Kissinger mantuvieron con sus fortunas y latrocinios este txoko. En 1989 se reunieron en el balneario de La Toja siendo recibidos por Felipe González. Allí pululaban los exquisitos Miguel Boyer, Polanco y, como invitados, Esperanza Aguirre, Jordi Pujol (un cristiano «fundamentalista» en sus años mozos) o el hoy académico de la lengua Juan Luis Cebrián. Pertenecen a la «sociedad», dicho ahora a la donostiarra manera, Donald Rumsfeld, el presidente de Coca-Cola, el de France Telecom o el promotor de becarias Bill Clinton. Uno de los mecenas de tanto filantropismo es la rica familia sueca de los Wallberg, cuya hija está casada con Kofi Annan, secretario general de la ONU. Les gusta sentirse, como diría James Cagney, en la cima del mundo. 













martes, 12 de octubre de 2010

SECTAS DEL HITLERISMO



LA SOCIEDAD DE THULE

  Fue una organización esotérica fundada por el masón alemán
Rudolf von Sebottendorff que extraía parte de sus prácticas y misticismo de la Antroposofía del alemán Rudolf Steiner, de la Teosofía de H.P. Blavatsky y del paganismo germano. La organización era antisemita, anticomunista, anticristiana y racista. Se considera como la madre espiritual del nazismo, y a dicha organización perteneció como miembro permanente Rudolf Hess, y como miembros visitantes, Dietrich Eckart, Adolf Hitler y Alfred Rosenberg.

LA TEOSOFIA
Sistema teosofico religioso fundado por madame blavatski.

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Nació en 1831 en la población rusa de Ekaterinoslav (hoy Dnepropetrovsk, en Ucrania), de padres alemanes.

La Teosofía cree en la existencia de antiguas civilizaciones ya desaparecidas como la Atlántida y Lemuria, cada una denominada Razas Raices, siendo la Raza Lemuriana y la Raza Atlante, antiguas civilizaciones de ciclos cósmicos extintas, y donde la "quinta raza raiz" actual sería la Raza Aria. Algunos autores como Emogene S. Simmons opinan que el nazismo confundió el uso que da la Teosofía para el término de "razas raíces" y "raza aria", en un uso conectado con el racismo,10 aunque la misma Blavatsky en su Doctrina Secreta hace distinciones muy marcadas entre la raza aria, cuya denominación actual se presenta como el conjunto de los pueblos indoeuropeos, y la raza semita, en la que se incluyen a los judíos y a los árabes. Sin embargo, la Teosofía no es ni racista ni antisemita pues existe una Sociedad Teosófica en Israel y en varios países africanos.

LA SOCIEDAD VRIL


A los pocos años del surgimiento de la Sociedad Thule, de esta surgieron varios grupos que se fueron escindiendo de la Sociedad Thule original. A partir de una de las divisiones de dicha sociedad surgió la Sociedad Vril, una sociedad secreta independiente surgida a causa de la variación ideológica de la Sociedad Thule, que se dirigía poco a poco hacía temas relacionados con temas políticos, nacionalistas y antisemitas.
Sin embargo, a pesar de la divergencia de ideologías entre las Sociedades Thule y Vril, estas mantuvieron el contacto entre ellas, organizando reuniones conjuntas de ambas sociedades, en las que se trataban temas ocultistas y esotéricos.

En 1871, se publicó una extraña novela titulada "The Coming Race". En ella el narrador es conducido por un ingeniero de minas a un mundo subterráneo poblado por una raza extraña. Ese pueblo posee un poder misterioso que le ha permitido vivir sin maquinas y sin todos los aspectos de la civilización moderna. Ese poder es el llamado Vril.
Los miembros de la Sociedad Vril pensaban que la novela de Lytton era más que ficción. Según ellos, encerraba ciertas verdades ocultas que solo eran visibles para los iniciados.

La Sociedad Vril creía que bajo la tierra existe un reino subterráneo llamado Agartha o Agarthi. Allí vive una raza superior, esperando el momento de subir a la superficie y someter a la raza humana. Esos habitantes de las zonas interiores poseen el Vril. Entrar en contacto con ellos implica la posibilidad de lograr una alianza estratégica, como se diría ahora, muy importante.

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El vril


Se le conoce como el fluido energético muy sutil, es la unidad de todas las fuerzas energéticas naturales.
En diversas culturas al Vril se le conoce como Espíritu, Chispa Divina, Spark, Awen, Ki, Chi, Energía Vital, etc.
Todas las cosas, entes y seres tienen Vril en su interior, es lo que le mantiene unido, es lo que le da vida, es la que da conciencia.

Creencias de la Sociedad Vril

La Sociedad Vril practicaba de vez en cuando sesiones espiritistas, y en ellas recibía mensajes de los espíritus. Después de mucho tiempo haciendo estas prácticas, empezaron a creer que dichos mensajes no eran enviados por entidades espirituales, sino por inteligencias extraterrestres, que conformaban civilizaciones muy avanzadas en lugares recónditos del Universo.

Los miembros de la Sociedad Vril pensaban que en algunos de los mensajes venían instrucciones para la creación de aeronaves espaciales con tecnologías innovadores que permitirían los viajes interestelares. De hecho, sus miembros llegaron a desarrollar planos de estos prototipos de naves espaciales, incluso algunos expertos piensan que pudieron llegar a construir algún prototipo, aunque por la derrota de la Alemania Nazi en la guerra no les dio tiempo a extender la producción de este tipo de naves.

Actividades de la Sociedad Vril

Al contrario que la Sociedad Thule, la Sociedad Vril encaminó sus creencias ocultistas en la investigación de nuevas tecnologías que permitiesen al hombre alcanzar las estrellas. Para ello desarrollaron a partir de los mensajes obtenidos en las sesiones espiritistas las investigaciones encaminadas a lograr el descubrimiento de la tecnología de la propulsión por levitación, que usaba la generación de campos magnéticos para aprovechar las fuerzas de atracción y repulsión magnéticas para desplazar la nave.
A mediados de 1934 realizaron la construcción del primer prototipo de nave espacial del tipo platillo volador, el RFZ-1. Los responsables de su construcción fueron el profesor Shumann y un ingeniero de vuelo. A finales de ese mismo año perfeccionaron su nave, y crearon el prototipo de la segunda generación de naves experimentales, el RFZ-2. Los responsables de su construcción fueron el profesor Shumann y Victor Schauberger.

Con estos descubrimientos, algunas de las sociedades secretas de la Alemania Nazi comenzaron a usar los avances de las investigaciones de la Sociedad Vril y comenzaron a desarrollar sus propios prototipos de aeronaves espaciales.
La Sociedad Vril comenzó a desarrollar un nuevo tipo de nave espacial en 1942, la Vril-1. De esta se conservan actualmente los planos de diseño de la misma.

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La tecnología de las naves espaciales impulsadas por las fuerzas de campos magnéticos ya estaba muy desarrollada, sin embargo, esto no permitía realizar viajes interestelares, pues las distancias en el espacio son muy grande, y se requieres de velocidades próximas a la luz o de agujeros en el espacio que permitan pasar de un lugar a otro muy distante en poco tiempo, actuando como si fueran atajos en el espacio.
Para ello, Adolf Hitler se reunió con miembros de la Sociedad Vril para tratar de buscar una solución a este inconveniente los días 3 y 4 de Enero de 1944. En estas reuniones, se comenzó a proyectar el envío de una nave espacial a través de un agujero negro de gusano, para permitirle a la nave viajar a altas velocidades y llegar a otros lugares del Universo en menos tiempo del que se preveía que se necesitaría para este tipo de viajes.

El fin de la Sociedad Vril

Al igual que otras sociedades secretas de la Alemania Nazi, la Sociedad Vril se disolvió de cara al público oficialmente tras el ascenso de Hitler al poder, aunque lo cierto es que lo que hizo realmente fue pasar a la clandestinidad, que fue la solución que tomaron algunas de estas sociedades secretas.

Doctrina GEOPOLITICA

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Kart Haushofer desarrolló la doctrina de la Geopolítica y, a comienzos de los años 1920, fue el director del Instituto de Geopolítica en la Universidad de Ludwig-Maximilians de Munich. La Geopolítica defendía la conquista de territorio para obtener espacio vital (en alemán Lebensraum) como un medio de adquirir poder.
Rudolf Hess era uno de los estudiantes más cercanos de Haushofer y le presentó a Hitler en 1923, mientras Hitler estaba en prisión por su fallido Putsch (golpe de estado). Posteriormente, Haushofer visitó a menudo al futuro Führer, enseñándole Geopolítica en conjunción con las ideas de las Sociedades Thule y Vril. Así, cuando Hitler se convirtió en Canciller en 1933, adoptó la Geopolítica como su política para que la raza Aria conquistara Europa Oriental, Rusia y Asia Central. La clave del éxito sería encontrar los antepasados de la raza Aria en Asia Central, los guardianes de los secretos del vril.

SHAMBALLA-THULE
(La Tierra Prometida)


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Muchos mitos extranjeros han crecido alrededor de la leyenda de Shambala que se encuentra en la literatura Kalachakra. Algunos fueron extendidos para obtener apoyo militar o político, como la identificación de Rusia, Mongolia o Japón con Shambala. Otros aparecieron dentro de movimientos ocultistas y combinaban ideas Budistas con conceptos de otros sistemas de creencias. Algunos incluso engendraron expediciones para encontrar la fabulosa tierra.
Dos bandos surgieron entre las versiones ocultistas. Uno contemplaba Shambala como un paraíso utópico cuyo pueblo salvará al mundo. El novelista británico James Hilton, pertenece a este bando. Su novela de 1933, El Horizonte Perdido (Lost Horizon), describe Shangrila como un paraíso espiritual hallado en un valle inaccesible y oculto del Tibet. Shangrila es indudablemente una corrupción romántica de Shambala. El otro bando representaba a Shambala como un lugar de malévolo poder. Varios relatos de postguerra de la conexión entre el Nazismo y el Ocultismo presentan esta interpretación. Es importante no confundir cualquiera de estas distorsiones con el Budismo mismo. Rastreemos el fenómeno

Varios estudios de posguerra sobre el Nazismo y el Ocultismo, como el de Trevor Ravenscroft en La Lanza del Destino (1973), han afirmado que bajo la influencia de Haushofer y la Sociedad Thule, Alemania envió expediciones anuales al Tibet desde 1926 hasta 1943.

Hitlerismo esotérico


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El hitlerismo esotérico extrae gran parte de sus creencias del gnosticismo. Para ellos, el verdadero Dios es un ser de Luz, que creó al Demiurgo, al que se le identifica con el Dios judío Yahvé y la encarnación del mal, el cual es creador del Universo material. También creen que la Raza Aria es producto del descenso, o caída, de ángeles o dioses que fueron tentados por el Demiurgo para alejarse de la luz del verdadero Dios (identificado con Prometeo, Lucifer o Wotan). Una vez caída la Humanidad, ésta fundó grandes civilizaciones como la Atlántida e Hiperbórea, cuya capital era la isla de Thule. Hiperbórea, cuyo nombre significa en griego "muy al norte", se cree ubicada en casquete polar ártico, y la conformaban cinco islas, siendo la central Thule. Los hiperbóreos y los atlantes eran gigantes poderosos y de raza aria, y una parte de ellos se pervirtió o degeneró mezclándose con otras razas consideradas inferiores que vivían en zonas meridionales. Esta acción principalmente causó la destrucción de la civilización hiperbórea. Destruida Hiperbórea –siendo Islandia su último remanente- muchos hiperbóreos se refugiaron bajo tierra donde aún existiría su civilización, en la llamada Tierra hueca.

También creen que, en tiempos muy remotos, una tribu aria conocida como habiru, se corrompió e hizo pacto con el Demiurgo, dando nacimiento a los actuales judíos; siendo ellos los servidores del demonio y la personificación de todo el mal del mundo. Para el hitlerismo esotérico, los judíos gobiernan al mundo teniendo control de los gobiernos, siendo los líderes tanto del capitalismo como del comunismo, habiendo inventado las religiones semíticas y monoteísta, como el cristianismo y el islamismo, como una forma de destruir al paganismo ario y controlan mediante la Masonería a los gobiernos del mundo, con lo que llaman la Gran Conspiración.

Los hitleristas esotéricos conciben a Adolfo Hitler, no como un ser humano normal, sino como un Avatar, una encarnación de Dios sobre la tierra, la personificación de la deidad y un espíritu muy elevado. Este concepto lo extrae del hinduismo, que consideran una religión aria por excelencia, y al que admiran por su antigua división de castas que era en esencia una división racial .

EL SIMBOLO

La esvástica o suástica1 (en sánscrito: स्वस्तिक, suastika) es una cruz cuyos brazos están doblados en ángulo recto, ya sea en sentido horario 卐 o bien, antihorario 卍. El término proviene del sánscrito swastika, que significa "buena suerte" (literalmente "forma bendita". Geométricamente, sus 20 lados hacen de ella un icoságono irregular.
Se trata de un monograma generado por la conjunción de las letras su astí (en idioma sánscrito su: ‘muy’, astíka: ‘auspicioso’) en caracteres ashoka (anteriores a las letras devanágari, que son las que desde hace varios siglos se utilizan en la escritura del sánscrito). Según algunos autores esto demuestra que el símbolo no fue creado en esta era, sino aproximadamente en el siglo V AC. Aunque los vaisnavas (vishnuitas) dicen que la esvástica está "eternamente dibujada en una de las cuatro manos de Dios". Otra probabilidad de su significado se trata que cada "cabeza" o "brazo" pueda representar a uno de los cuatros elementos, uniéndolos así en plenitud.
Este símbolo, que ha venido apareciendo repetidamente en la iconografía, el arte y el diseño producidos a lo largo de toda la historia de la humanidad, ha representado conceptos muy diversos. Entre estos se encuentran la suerte, el Brahman, el concepto hindú de samsara (reencarnación) o a Sūrya (dios del Sol), por citar solamente los más representativos. En principio la esvástica fue usada como símbolo entre los hindúes. Se menciona por primera vez en los Vedas (las escrituras sagradas del hinduismo), pero su uso se traslada a otras religiones de la India, como el budismo y el jainismo.
Una creencia occidental moderna, probablemente apócrifa, sostiene que sólo la esvástica con brazos doblados hacia la derecha es una marca de buena suerte, mientras que la esvástica de brazos doblados hacia la izquierda representa un augurio nefasto. Incluso algunos occidentales la han nombrado arbitrariamente sauwastika, lo cual desde el punto de vista de la etimología sánscrita es un adefesio. No existen pruebas de esta distinción en la historia del hinduismo de la que proviene el símbolo y, no obstante la versión más corriente es la esvástica dextrógira, los hindúes de la India y Nepal siguen usando el símbolo en sus dos variantes. Los budistas casi siempre emplean la forma levógira. A principios del siglo XX el Nazismo adoptó la cruz esvástica como emblema y —a raíz de la Segunda Guerra Mundial— en Occidente se identifica mayoritariamente como un símbolo exclusivamente del Tercer Reich, desconociéndose prácticamente su uso pre-nazi.
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La Orden Negra: Las SS
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Las SS se establecieron en 1925 como guardia personal del líder nazi Adolf Hitler. Bajo el mandato de Heinrich Himmler entre 1929 y 1945, las SS pasaron de ser una pequeña formación paramilitar a convertirse en una de las más grandes y poderosas organizaciones dentro del Tercer Reich.

Himmler introdujo en la organización todo tipo de ceremonias. Las bodas de miembros de las SS tenían menos en común con el rito Cristiano que con las fiestas nupciales paganas. Según Himmler, los niños que fueran concebidos en un cementerio nacerían imbuidos con el espíritu de los muertos que yaceran ahí. En consecuencia, se alentaba al personal de las SS a concebir a sus hijos sobre lápidas -- lápidas de 'Arios' nobles, por supuesto. Si se probaba que un cementerio guardaba los restos del tipo nórdico apropiado, era altamente recomendado para tal propósito y en los periódicos de las SS solían publicarse listas de tales lugares.

Himmler se rodeó de un círculo interno de sumos sacerdotes, un conclave de doce SS-Obergruppenführers (es decir, doce Tenientes-Generales de las SS), que constituían sus 'Caballeros de la Mesa Redonda'. Este círculo cuasi-místico de trece miembros —un número escogido deliberadamnete para evocar los a los antiguos conventículos ocultistas, a la vez que hace eco de Jesús y sus doce apóstoles —tenía su cuartel general en la pequeña ciudad de Wewelsburg, cerca de Padeborn.

Aunque los trabajos de construcción no estuvieron finalizados antes del fin de la guerra, se pretendía que Wewelsburg fuera la capital oficial de las SS, su centro de culto. Era descrita como el Mittpunkt der Welt, el Ombligo del Mundo.

Como centro de Wewelsburg había un castillo en el cual cada uno de los altos dignatarios tendría una habitación propia, decorada según el estilo de un período histórico definido —período que, según la mayoría de referencias, correspondería al de su encarnación anterior. En la Torre Norte, los trece 'caballeros' celebrarían encuentros ritualizados. En el centro de la cripta que se hallaba justo debajo de dicha torre, ardería un fuego sagrado y en las paredes que rodeaban la cripta habrían doce pedestales de piedra, cuyo uso verdadero sólo podemos especular. Los numeros 3 y 12 son una constante en el proyecto de reconstrucción del castillo. Aún más: alrededor del castillo y siguiendo el lineamiento de la cripta, se planeaba la expansión de la ciudad en círculos concéntricos meticulosamente diseñados.

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El mismo Himmler hablaba frecuentemente de geomancia y gustaba fantasear sobre Wewelsburg como un 'centro de poder' oculto, similar (o por lo menos se lo creía) a Stonehenge. El diario oficial de la Ahnenerbe —es decir, el 'Centro de Investigaciones' de las SS —solía publicar artículos dedicados a tales temas.


Fuentes Consultadas: Wikipedia, History.com, "Secretos del III· Reich"

JUDAÍSMO NAZI

EL "ANTISEMITISMO" PREDICADO POR LOS NAZIS ES UNA VIL FARSA, UNA INMENSA HIPOCRESÍA, UNA ESTAFA DE GRANDES PROPORCIONES, UNA IGNOMINIA PROPIA DE IGNORANTES, RACISTAS Y DÉBILES MENTALES... PUES JUDÍOS (COMO LOS ROTHCHILD O LOS WARBURG O LOS MASÓNICOS SKULL AND BONES DE LA FAMILIA BUSH) FINANCIARON, APOYARON, COSTEARON, FOMENTARON Y ARMARON A LOS NAZIS ...
¿COMO NO PUEDEN VER ESO LOS CIEGOS HITLERISTAS MODERNOS?  ¿COMO ES POSIBLE QUE NO VEAN (O NO QUIERAN VER) QUE JUDÍOS ESTUVIERON AL SERVICIO DEL TERCER REICH? ES ALGO INCOMPREHENSIBLE QUE LOS TARADOS SEGUIDORES DEL NAZISMO,  SIGAN HACIENDO PROPAGANDA DE SU INMUNDA IDEOLOGÍA SION-NAZI SIN DARSE CUENTA QUE SON UNA VIL HERRAMIENTA DEL SISTEMA...

A las órdenes de su peor enemigo

Un libro documenta la presencia de soldados de origen judío en el Ejército nazi - El historiador Bryan M ark Rigg calcula que fueron 150.000 en todos los cuerpos.

El soldado Wolfram Günther sirvió en una unidad de Sturmgeschütz (cañón de asalto) de la Wehrmacht en el frente del Este; en un solo día destruyó varios carros de combate rusos y sus valientes acciones de guerra le granjearon la Cruz de Hierro. El capitán Klaus von Schmeling-Diringshofen, al mando de la 1ª Compañía del 73º Regimiento de Infantería, cayó heroicamente en combate al frente de sus hombres en Polonia, tuvo derecho a un elogio fúnebre radiofónico y fue enterrado en un féretro cubierto por una bandera con la cruz gamada. El as de caza Sigfried Simsch logró 95 derribos y la Cruz de Caballero. Bernahrd Rogge fue uno de los más osados capitanes de navío de superficie alemanes: al mando de su famoso crucero auxiliar, el legendario buque corsario Atlantis, hundió o capturó 22 navíos aliados y tuvo en jaque a toda la flota británica (la película Bajo diez banderas narra sus hazañas). Esos cuatro militares que lucharon por el III Reich durante la II Guerra Mundial presentan una sorprendente característica común: ¡tenían orígenes judíos!


Hubo ases de caza, submarinistas, generales y hasta miembros de las SS

"¡Yo decido quién es judío!", bravuconeaba Goering

De manera que nos puede parecer increíble, los cuatro hombres sirvieron a las órdenes del que en realidad era su principal enemigo, Adolf Hitler, que mientras tanto estaba planificando o ejecutando la persecución y el asesinato de los que eran como ellos.

Su peripecia no es en absoluto excepcional. El historiador estadounidense Bryan Mark Rigg, del que se acaba de publicar en español su pormenorizado y monumental estudio La tragedia de los soldados judíos de Hitler (Inédita), ha documentado decenas de miles de casos de personas de origen judío que lucharon en el bando alemán en todas las ramas de las Fuerzas Armadas hitlerianas, sobre todo la Wehrmacht, pero también la Luftwaffe, la Kriegsmarine (hubo almirantes y un comandante de submarino de origen judío, Helmut Schmoenckel, del U-802) e incluso las Waffen SS (hasta un teniente coronel), que, si tienes familia hebrea, ya es rizar el rizo.

Rigg calcula que fueron como mínimo 150.000 (la cifra es discutida por estudiosos como Cesarini y Bartov). Aunque muchos fueron discriminados y expulsados, algunos de esos hombres alcanzaron las más altas graduaciones -uno, Milch, llegó a mariscal de campo- y recibieron las condecoraciones más importantes. Cómo el ejército de un régimen antisemita que diabolizó y exterminó a los judíos tuvo en sus filas a millares de los que consideraba sus peores enemigos, y cómo personas a las que se juzgaba racialmente inferiores y a eliminar aceptaron luchar -y morir- por sus potenciales asesinos en contra de sus salvadores; cómo, en resumen, pudo alguien recitar, aunque fuera por lo bajinis, el Kadish en la Wehrmacht, son las alucinantes cuestiones a las que trata de responder este libro. Rigg no sólo ha consultado una apabullante documentación, sino que realizó 430 entrevistas con soldados supervivientes de origen judío.

El resultado del estudio es un amplísimo y conmovedor fresco en el que cabe de todo, como en la naturaleza humana. Muchas de las personas de origen judío que lucharon bajo las banderas del Reich lo hicieron porque no tenían otra alternativa, porque consideraron que eso les daba más posibilidades de supervivencia en el régimen hitleriano, a ellos y a sus familias, y porque los obligaron. "Sabía que todo lo que hacía iba contra mis intereses y los de los míos, pero qué iba a hacer", explicó el cabo Richard Riess. Otros muchos, y esto es más sorprendente, lo hicieron porque se consideraban plenamente alemanes y creían su deber combatir por su patria; pensaban incluso -ingenuamente- que luchar, y hacerlo bien, con valor, les devolvería la estima de las autoridades y de sus compatriotas. Hay que resaltar que la inmensa mayoría de los soldados de origen judío, según ha constatado Rigg, ignoraban el alcance de la persecución nazi y el horror de los campos de exterminio. También hubo casos de personas que escondieron su identidad y se camuflaron bajo el uniforme: el lugar más seguro podía ser la boca del lobo. Y un puñado de malvados -los hay siempre- a los que no les importó subirse al carro de los verdugos.

Por su parte, los dirigentes del III Reich, empezando por el propio Hitler, demostraron, dentro de su patológico e irreductible odio a los judíos, a veces un sorprendente pragmatismo: la eliminación de algunos militares de origen judío podía esperar o incluso aplazarse definitivamente en función de los méritos de éstos que al cabo ayudaban a ganar la guerra. Es célebre la frase de Goering, que tenía bastante manga ancha en la Luftwaffe: "Wer Jude ist, bestimme ich!" ("¡Yo decido quién es judío!") . Hitler, que siempre tenía en realidad la última palabra, personalmente autorizó que determinados militares permanecieran en el ejército pese a sus orígenes, y hasta permitió que ascendieran y que ocuparan puestos relevantes como generales, pilotos de caza o comandantes de navíos de guerra. Un caso es el del célebre general Fritz Bayerlein, mano derecha de Rommel, que fue forzado a retirarse en 1934 por poco ario (una cuarta parte de sangre judía) y al que el Führer concedió una dispensa para seguir sirviendo: acabó la guerra con la Cruz de Caballero con espadas y hojas de roble y al mando de la división acorazada de élite Panzer Lehr.

Para entender bien el caso de los soldados judíos de Hitler, hay que sumergirse en el desquiciado y a menudo contradictorio mundo de las teorías raciales nazis y las leyes que emanaron progresivamente de éstas. Dentro de lo que consideraban judíos, los nazis distinguían entre judíos propiamente dichos (de padre o madre judíos, a eliminar los primeros) y Mischlinge (mestizos cruzados): medio judíos (con dos abuelos judíos) y judíos de un cuarto (con un abuelo judío), que vendrían después. Estos conceptos que nos pueden parecer absurdos pero que para miles de personas significaron una cuestión de vida o muerte convirtieron la identidad judía en algo rocambolesco y abracadabrante. De hecho, se da la paradoja de que muchos a los que los nazis tenían por judíos, un rabino ortodoxo no los habría considerado nunca así. Ellos mismos tampoco se consideraban en muchos casos judíos. Gran cantidad de Mischlinge sólo descubrieron sus orígenes judíos gracias a los nazis. A alguno que era miembro de la SA o las SS le proporcionó el natural disgusto.

FUENTE: http://www.taringa.net/posts/noticias/4021290/Judios-luchando-en-el-ejercito-Nazi_.html

miércoles, 6 de octubre de 2010

HITLERISTAS NEO-TEMPLARIOS

 


Los nazis en Toledo

Sorprendente resultó para el público común, saber que el Reichfuhrer alemán había estado en España. Se decía que el Jefe de las SS alemanas había visitado el Monasterio de Montserrat en Barcelona. Sin embargo, hoy sabemos más:

El viaje de Heinrich Himmler en España fué un recorrido de motivación exclusivamente iniciática, mágica y ocultista, y comprendió varias ciudades españolas, entre ellas Barcelona.
Mucha gente ignora que Himmler estuvo también en Toledo. Y precisamente, la visita principal de Himmler fué a Toledo. Veamos por qué....

El origen ocultista de los nazis

Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la vieja Europa central era un hervidero de sociedades secretas. En países como Francia y Alemania, quien no pertenecía a una sociedad secreta estaba desarraigado, lejos de los centros de decisiones políticas, sociales y culturales, y fuera de todo. Escritores, pintores, artistas, pensadores, políticos, e incluso muchos miembros de La iglesia Católica y del Alto Clero engrosaban las filas de estas extrañas sociedades que se habían puesto de moda en la sociedad.

Ya en Alemania, en 1776, había surgido una importante sociedad ocultista: Los Iluminados de Baviera, o Illuminati, creada por Adam Weishaupt, que llegaría a tener cada vez más proyección mundial desde entonces y en los siglos siguientes.

El régimen nazi se fué gestando en Alemania justamente a través del caldo de cutivo que fueron desarrollando las sociedades ocultas germanas de principios del siglo XX, principalmente la Sociedad Thule.

El 17 de agosto de 1918 el ocultista alemán Rudolf Von Sebottendorff funda la Sociedad Thule, concebida como una Orden de los Teutones. Thule fué mencionada por el poeta romano Virgilio en su obra La Eneida y era un país que los geógrafos clásicos situaban en el lejano norte de La Tierra, entre las zonas de Groenlandia, Escandinavia e Islandia.



Militares de las SS recibiendo un curso de religión teutónica germánica. Se trataba de una doctrina ancestral pagana, ocultista, con elementos rituales y el uso de runas, símbolos mágicos.


Los miembros de la Sociedad Thule creían en la existencia de un mundo intraterreno y en una ancestral raza aria superior, más evolucionada, proviniente del continente perdido de la Atlántida. Tras el desastre de la Atlántida, probablemente a consecuencia de un Diluvio Universal, sus habitantes se refugiaron en otras zonas de la Tierra, en especial en el Tibet y en la Cordillera del Himalaya, la zona más alta del planeta.

El Nazismo no era lo que la gente comúnmente ha creído, un movimiento político, sino una auténtica religión, y una religión ocultista, que tenía en Adolf Hitler a su Mesías germánico, Heinrich Himmler era el Sumo Sacerdote y las SS eran el Clero de sacerdotes guerreros.

La idea central de la religión nazi era que los antepasados de los arios germánicos y nórdicos, eran "los dioses", es decir, que provenían de una especie superior, más evolucionada, y mediante la selección genética aria se trataba de recuperar de nuevo a ese modelo superman, el superhombre-dios germano de la antigüedad.

Durante la guerra cientos de miles de niños de apariencia aria fueron secuestrados de los países ocupados por los nazis y trasladados a Alemania, para ser educados en la doctrina y mitología germánica nazi.

La Sociedad ocultista Thule mantuvo estrechos contactos con los seguidores de la Teosofía y con la vidente ocultista Helena Blavatsky, quien fué una de las figuras que más influencia ha dejado en el movimiento ocultista en general.

La Sociedad Thule empezó a crecer en Munich y en toda Baviera. Sus reuniones se celebraban frecuentemete en hoteles de lujo. A Thule pertenecían Adolf Hitler, Rudolf Hess, Heinrich Himmler, Alfred Rosenberg, y un largo etcétera de personajes relevantes. A medida que el partido nazi fué intengrándose en Thule, la sociedad fué derivando hacia posiciones más políticas, sociales y racistas.

La Sociedad ocultista Thule, que contaba entre sus miembros a algunas de las personas más ricas de Munich, decidió financiar el partido político de Hitler. La sociedad Thule había visto en Hitler al esperado "mesías germánico".

A partir de la Sociedad Thule también surgió la Sociedad Vrill que cultivó unos objetivos mucho más físicos y materiales, hacia la creación de nuevas tecnologías, armas nuevas y naves voladoras y espaciales. Si bien ambas sociedades seguían coordinadas y realizaban también reuniones conjuntas. La sociedad Vril ritualizaba sesiones mediúmnicas espiritistas y de sus contactos con los espíritus obtenian sus informaciones que pasaban a materializarlas en la práctica.



Cuando Hitler tomó todo el control del poder, prohibió de manera oficial todas estas sectas ocultistas, para anularlas, ya que constituían una amenaza peligrosa de poder sin control, pero en realidad lo que hizo fué integrar a sus miembros dentro de la estructura nazi y de los distintos departamentos de investigación de las SS.

Las SS (Shutz Staffel, Tropas de Protección) era una Orden Mística de Caballería, a la manera de los antiguos Caballeros Templarios o los Teutones, que tenía cometidos como la protección de los líderes del partido, velar por la pureza de los ideales del partido nazi, conservar las tradiciones germánicas, y actuaban como extraños sacerdotes, una especie de monjes-caballeros, de una religión germánica teutónica ancestral, incluyendo todos los rituales propios de esta religión pagana.

Una sección de las SS era la Ahnenerbe (Herencia Ancestral Alemana), creada el 1 de julio de 1935, por inspiración de Heinrich Himmler, Hermann Wirth, y Walter Darré. especializada en investigaciones científicas y arqueológicas en apoyo de la tesis de la superioridad de la raza aria. Aparte del estudio de la Herencia ancestral aria, la Ahnenerbe también buscaba objetos míticos antiguos, de poder, para utilizarlos al servicio de la religión ocultista nazi.

La Ahnenerbe incluía unidades especiales para realizar expediciones por todo el mundo, en busca de pruebas de la raza aria y reliquias sagradas de poder, objetos de culto, etc.., como pudieran ser el Arca de la Alianza, La Lanza de Longinos, La Mesa de Salomón, El Santo Grial, etc... Entre estas expediciones figuran las realizadas al Tibet, a Sudamérica, Europa, etc...



La búsqueda para demostrar la superioridad de la raza aria pronto rayó en lo criminal. Se empezó a matar a gente para hacer experimentos y estudios científicos.

A partir de 1939 y durante la II Guerra Mundial, la Ahnenerbe, dirigida en sus operaciones por Wolfram Sievers, organizó, según las directrices de Himmler, el tráfico de seres humanos destinados a los experimentos de los científicos e investigadores de las SS. Los prisioneros que sufrían estos experimentos procedían de los campos de concentración de los nazis.

Esta colección de horrores que patrocinaba la Ahnenerbe llevó a que, posteriormente, durante el proceso de Nuremberg, fuera considerada como una organización criminal en 1946, y juzgados sus miembros responsables.

Poseían laboratorios, cientos de científicos, fotógrafos, arqueólogos profesionales, bibliotecas, talleres de investigación, etc... La Ahnenerbe nutría su información a partir de una sección de mediums al servicio de esta unidad de las SS, durante sus sesiones rituales secretas de contactos espiritistas.

El centro del culto de las SS era el castillo de Wewelsburg, en Westfalia, que Heinrich Himmler compró en ruinas en 1934 y reconstruyó durante los 11 años siguientes, con un coste de 13 millones de marcos. Para asegurarse la mano de obra en la construcción de este emplazamiento mágico, Himmler mandó instalar un Campo de Concentración en las proximidades de Wewelsburg, y 4000 prisioneros trabajaron en el Castillo de Himmler, muriendo más de 1.000 de aquellos trabajadores esclavos mientras duraron las obras.

Himmler pretendía, puesto que ya tenía los planos y las maquetas, extender hacia el exterior del castillo toda una ciudad sagrada cuyo conjunto haría el papel de Ciudad Vaticana Nazi de las SS. Esta fase de ampliación de Wewelsburg estaba aún en proyecto.

Bajo la torre principal, estaba la Cripta con techo en forma de bóveda, y este espacio secreto subterráneo tenía una gran mesa simbólica redonda, de piedra, en forma de pozo, en cuyo centro ardía una "llama sagrada", y alrededor de esta Mesa de piedra, había 13 sillones de piedra en los que se sentaban Himmler y sus 12 Caballeros, que eran los 12 generales de las SS de mayor rango, a la manera mítica del Rey Arturo y la Tabla Redonda. Cuando moría uno de esos generales, otro nuevo ocupaba su lugar, para que siempre hubiera 12 caballeros generales.



En los interiores del Castillo de Wewelsburg se realizaban rituales místicos y sesiones de contactos espiritistas en las que los mediums contactaban con los espíritus y entidades desconocidas, con objeto de extraer valiosa información para sus propósitos.

En Alemania, las religiones convencionales europeas, como el catolicismo, protestantismo, etc..., fueron relegadas y pasaron a un segundo plano. La nueva Alemania nazi tenía una nueva, aunque al mismo tiempo, ancestral religión oficial: la Religión Pagana Teutónica. Los teutones eran un pueblo ancestral de raza germánica que había habitado en la desembocadura del Río Elba.

Este Castillo era el equivalente al Vaticano para la religión católica, la sede central de esta religión pagana nórdica-germánica, la religión que debía venerarse en el régimen nazi y cuyos sacerdotes druidas guerreros eran los miembros de las SS.


SS, La Orden secreta del Sol Negro

El nombre secreto de las SS en realidad era "La Orden del Sol Negro", una extraña sociedad secreta ocultista, el centro neurálgico de la religión esotérica nazi. Bajo las palabras "Shutz Staffel" "Tropas de Protección" se ocultaba en realidad su esencia auténtica: "Schwarze Sonne", El Sol Negro.






Interior del Castillo de Wewelsburg, con el símbolo ocultista del Schwarze Sonne, el Sol Negro, presidiendo en el suelo el centro de la estancia.


El Sol Negro, en alemán "Schwarze Sonne", era el verdadero significado del nombre de la Orden mística de caballería de las SS. Es un símbolo ocultista que representa a un sol oculto de 12 rayos, el cual se creía que era la fuente de poder de los arios. De ahí los 12 asientos, representando a los 12 rayos del Sol Negro.

Curiosamente, en la enseña nazi común de la svástica, también podría interpretarse como dos signos "S" o runas sigel (con la "s" ) cruzadas. La runa Sigel hace referencia de nuevo al Sol, que coincide con que el dios Sol es el gran dios pagano venerado desde los tiempos del Antiguo Egipto, los mayas, y el común de todos los pueblos ancestrales de la Tierra.

Este símbolo de la svástica podría interpretarse también como "Schwarze Sonne". Pues aunque se dice sobre su inspiración en el símbolo oriental de la buena fortuna, éste tiene los brazos hacia la izquierda mientras que los brazos del emblema nazi giran hacia la derecha, precisamente para formar las dos runas sigel (S) cruzadas.

La Ahnenerbe viaja a Toledo

La visita de la comitiva alemana en 1940 no era una visita protocolaria común realizada por altos cargos de la Alemania nazi, ni tenía un interés político ni estratégico ni en relación a la contienda bélica. Era una delegación expresa de las SS, y en concreto de su unidad arqueológica, la Ahnenerbe, encabezada por su máximo jefe, el Reichfuhrer Heinrich Himmler.





Se trataba de una Expedición al más alto nivel por motivos esotéricos, a la caza y captura de reliquias sagradas de poder. España ofrecía un gran interés ya que durante su historia, y sobre todo la ciudad de Toledo, había sido la capital del Reino de los Visigodos, el Reino de los nórdicos arios de la Europa del Norte y con ellos llevaban todos los tesoros visigodos y reliquias antiguas saqueadas de Roma y a su vez de Jerusalén.

Ya entre 1934 y 1936, unidades de investigación arqueológica de las SS habían estado en España realizando reconocimientos en zonas arqueológicas españolas de interés para los nazis.

La tradición decía que la Mesa de Salomón, la Menorah o candelabro judío de 7 brazos, y el tesoro visigodo en general, habían sido trasladados por los romanos de Jerusalén a Roma; tras la caída del Imperio Romano, de allí los godos lo llevaron a Francia, a su antigua capital Toulouse, y ante la arremetida de los francos merovingios, mandados por Clovis, los visigodos y sus tesoros, tuvieron que refugiarse hacia Carcassonne y Rhedae, el actual pueblo Rennes le Chateau, para adentrarse después hacia la Península Ibérica, pasando primero por Barcelona y terminando en Toledo, la nueva capital de los godos.



Esta ruta del tesoro histórico visigodo, y de sus reliquias sagradas de poder, que quedó finalmente estacionado y protegido en Toledo, explica el lógico interés de los nazis y de la Ahnenerbe en Toledo, que sin duda era el destino más importante del itinerario de la comitiva de las SS en España, el epicentro de los objetos de poder en España.

Sin embargo Heinrich Himmler también le había dado cierta importancia a su visita prevista posteriormente a Barcelona, al Monasterio de Montserrat, ya que el Reichfuhrer de las SS tenía una obsesión personal con la búsqueda del Santo Grial y quería encontrarlo para llevarlo ante la Mesa de piedra redonda de los 12 Caballeros del Castillo de Wewelsburg, siguiendo el símil iniciático del Rey Arturo. De hecho, Himmler siempre llevaba consigo un ejemplar de Parsifal, la obra de Wolfram Von Eschembach.

Según esta leyenda del Santo Grial, el objeto en cuestión, la copa sagrada, tenía que ver con una extraña esmeralda caída de la mismísima frente de Lucifer, o de su corona, como también se puede entender y según citan otras versiones, y que según Eschembach, llama "lapis exillis" o "piedra del cielo". Más tarde esta piedra preciosa habría sido tallada por un ángel que la convirtió en copa.

El autor de la obra Parsifal, Wolfram Von Eschembach, cita sus fuentes, y dice que fue un trovador provenzal llamado Kyot quien le relató la historia del Grial. Este trovador había estado en Toledo y allí descubrió unos textos escritos por un judío llamado Flegetanis, al parecer del linaje de Salomón, que se referían a la piedra esmeralda. Es curioso que esta obra de Parsifal, haga una referencia a un objeto sagrado custodiado en Toledo, detalle que ha llevado a algunos autores a identificar o a relacionar esta piedra esmeralda con la Mesa de Salomón, que también es mencionada por algunos autores como la "Tabla Esmeraldina".

Así que ya vemos que, en este caso, la leyenda del Santo Grial se cruza con la leyenda de la Mesa de Salomón; en este caso de Parsifal, el Santo Grial deriva de La Mesa de Salomón; y que al final, de un modo u otro, siempre sale a relucir Toledo, como referencia primaria, fija y permanente, de tesoros y objetos sagrados de poder.

En cambio la obsesión de Hitler por una reliquia sagrada determinada cayó en La lanza de Longinos, la cual mandó extraer de la vitrina de un museo de Viena, en cuanto los nazis ocuparon Austria, y trasladarla a Nüremberg, la capital espiritual de la Alemania nazi.

Pero por supuesto que la Ahnenerbe estaba interesada en conseguir todo tipo de objetos de poder y de cualquier lugar del mundo.

No se sabía dónde se ubicaba el monte Montsalvat en cuya cueva se había escondido el santo grial. Monsalvat no venía en ningún mapa, ni había datos concretos. Pero se habia identificado con el Monte mágico y legendario de Montsegur en el País Cátaro francés;

Esa había sido la conclusión del competente arqueólogo de las SS, Otto Rhan, el cual estuvo investigando pacientemente durante mucho tiempo en la provincia del Languedoc, en los pirineos franceses. Otto Rhan era un arqueólogo de gran prestigio que fué reclutado para las SS por el General Karl Wolff, brazo derecho de Heinrich Himmler.





Montsalvat debía ser Montsegur. Había, además, leyendas de la Edad Media, de los monjes puros, los cátaros, que relacionan también a Montsegur con el Santo Grial, aunque en este caso, en forma de dinastía humana, en relación a un supuesto linaje entre Jesús y María Magdalena. Pero en cualquier caso, Himmler y la Ahnenerbe tampoco querían descartar del todo a Montserrat de la búsqueda griálica. Después de todo, los términos de Monsalvat y Montserrat también tenían parecido y eran de la misma raíz.

Pero los nazis arqueólogos de las SS, los caballeros negros del Castillo de Wewelsburg tenían interés en la Montaña Mágica de Montserrat, principalmente como lugar mágico de poder, y sobre todo en sus interioridades subterráneas, anfitrionas ideales para sus cultos negros secretos, pues no en vano la Orden mística y ocultista de Himmler había levantado su fortaleza central de Wewelsburg junto a las Montañas rocosas de Externsteine, (Rocas venidas de las Estrellas) en la zona de Nort Westfalia, un auténtico enclave mágico y de poder pagano y oculto en Alemania.




El arqueólogo alemán Otto Rhan, ingresó en las SS el 12 de marzo de 1936, reclutado por el general de las SS Karl Wolff. En la fotografía de la derecha, y a la izquierda de la imagen, aparece Otto Rhan con su vestimenta militar de las SS.


Himmler sabía más de lo que aparentemente podía pensarse, ya que estaba perfectamente asesorado por la sección de mediums contactistas espiritistas de la Ahnenerbe, que proporcionaban muchos detalles e informaciones para las investigaciones arqueológicas.



Pero Toledo era una pista auténtica y fiable, una pista real, histórica y verdaderamente indiscutible, que no ofrecía confusión de palabras o términos en poemas épicos antiguos. La sección de contactistas mediums de la Ahnenerbe habían informado de que en Toledo, efectivamente, estaba la Mesa de Salomón, pero que estaba muy bien protegida, y que iba a resultar muy difícil o imposible apoderarse de ella.

El Reichfuhrer de las SS y sus colaboradores, así como el propio Hitler, conocían perfectamente la leyenda antigua que decía que quien posea la Mesa de Salomón sería el dueño del mundo, y esto era algo que les atraía enormemente hacia la posesión de dicha reliquia milenaria. Pues la Mesa de Salomón, junto con el Arca de la Alianza son los objetos sagrados de poder más poderosos que hayan existido nunca.
Todo esto nos indica acerca de la importancia central que tenía Toledo en la visita esotérica que hacía Heinrich Himmler a España.

El itinerario del viaje de la comitiva de Himmler a España sería el siguiente y por este orden: San Sebastían, Burgos, Madrid, Toledo y Barcelona.

El 19 de octubre de 1940 Himmler y un séquito de 25 oficiales de las SS, encabezados por el general Karl Wolff, Jefe del Estado Mayor, y el capitán Günter Alquen, iniciaron el periplo iniciático y esotérico por la Península Ibérica. Ese mismo día, visitaron San Sebastián y Burgos.






El 20 de octubre de 1940 la comitiva de las gorras con calaveras llegó a Madrid, en medio de un recibimiento por todo lo alto en la Estación de trenes del Norte, encabezado por el ministro del régimen Serrano Suñer. Después Himmler se entrevistó con Franco en su Residencia de El Pardo, un pequeño pueblo tranquilo, situado al norte de la capital. Ya en Madrid, Himmler se entrevistó con Julio Martínez Santa Olalla, el comisario de Falange para la Arqueología, jefe de la "Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas", que fué creada en 1939, una unidad arqueológica española que imitaba a la Ahnenerbe.

De algún modo, y en versión franquista española, La Falange hacía el papel de las SS, una orden uniformada que velaba por la pureza del régimen, y la Comisaría de Arqueología española hacía el papel de la Ahnenerbe nazi.



Julio Martínez Santa Olalla, jefe falangista de la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas en España, unidad equivalente a la Ahnenerbe nazi, se reúne con Heinrich Himmler en Madrid el 20 de octubre de 1940, con objeto de acompañarle en su viaje hacia Toledo.


Las relaciones de España con Alemania eran buenas, afines. A Hitler le venía muy bien que en Europa hubiera un país como España, pues siempre, de un modo u otro, podía prestar su ayuda y colaboración a los nazis.

Sin embargo había algo extraño que no terminaba de encajar entre los regímenes nazi y franquista: el régimen de Franco era declaradamente ultracatólico tradicionalista, aliado incondicional del Vaticano Romano, y en cambio el nazismo alemán fomentaba unos valores extraños, claramente anticristianos, que habían ido marginando la doctrina católica en Alemania e impulsando a la vez una nueva religión germánica, ritual y esotérica, basada en la vuelta a las creencias ancestrales paganas de los pueblos teutones y nórdicos, cuyos máximos sacerdotes druidas, vestidos de negro y adornados con siniestras calaveras, estaban precisamente ahora de visita en España, liderados por el temido en toda Europa Heinrich Himmler.

El 21 de octubre los invitados de las SS visitaron El Escorial. Y realizada esta última visita al monasterio de este pueblo de la sierra madrileña, la comitiva negra puso rumbo a Toledo.

Al llegar a Toledo, el Jefe de los Campos de Concentración Nazis, Heinrich Himmler y su comitiva fueron recibidos por el mejor anfitrión de Toledo que podía guiarles, el General Moscardó, el cual les mostró las ruinas de El Alcázar, tal como quedó tras el famoso asedio que padeció la fortaleza en 1936.




El General Moscardó explica los detalles a Heinrich Himmler durante la visita del Reichfuhrer al Alcázar de Toledo el 21 de octubre de 1940. A la derecha de la imagen, el general de las SS, karl Wolff; detrás y a la izquierda, el ministro español Serrano Suñer.


Moscardó explicaba los detalles a Himmler. Himmler era acompañado en todo momento por uno de sus principales colaboradores, el general de las SS Karl Wolff, quien no perdía detalle de todo cuanto veía en Toledo. Los visitantes germanos quedaron admirados y entusiasmados de la epopeya numantina de Toledo y de que se lo pudiera explicar en persona su principal protagonista, superviviente del episodio.




Veamos quién va detrás entre Himmler y Moscardó, ¡voila!, ¡sí, es Santa Olalla!.., el Jefe de la Ahnenerbe española, el Comisario de Falange para la Arqueología en España.


El destacamento de la Ahnenerbe también visitó el centro del casco histórico de la ciudad, contemplaron la Catedral de Toledo y atravesando la plaza, subieron por el lateral norte del edificio del Ayuntamiento de Toledo, escoltado de militares de gala en formación presentando sus armas.



21 de octubre de 1940. Visita del Jefe de los campos de exterminio nazis, Henrich Himmler, a Toledo. La comitiva nazi de las SS sube por el lateral del Ayuntamiento de Toledo. Al fondo se puede ver la Catedral de Toledo.


Hasta entonces, la comitiva de las SS encabezada por Himmler, apenas había estado unas horas en cada uno de los primeros destinos de visita, San Sebastián, Burgos, Madrid, El Pardo, y El Escorial. Himmler y los oficiales de rango de las SS que le acompañaban, se sentían a gusto en Toledo. Y Toledo era el Destino. Por eso los visitantes nazis se quedaron a pernoctar en la ciudad visigoda.



Veamos de nuevo quién va detrás de Himmler en la comitiva de la Ahnenerbe desde la Catedral de Toledo, atravesando la plaza y subiendo el lateral del Ayuntamiento. ¡Sí, de nuevo es Santa Olalla, el comisario de Falange para la Arqueología!..., pegado a Himmler. El Jefe de la "Ahnenerbe española" es el guía imprescindible de Toledo para Himmler...


Al día siguiente, 22 de octubre de 1940, el segundo hombre más poderoso de la Alemania nazi, después de Hitler, Heinrich Himmler, visitó el Museo Arqueológico Nacional; su guía imprescindible era el falangista Julio Martínez Santa Olalla, jefe de la "Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas", el equivalente franquista de la Ahnenerbe nazi, del que fué calcado.

Santa Olalla había sido profesor en la Universidad de Bonn entre 1927 y 1931; germanófilo declarado, era hijo de un general amigo de Franco, y gran amigo de Wolfram Sievers, el director de la unidad de operaciones especiales de la Ahnenerbe. Santa Olalla era un gran defensor de las raíces arias y celtas de España, ignorando al pueblo íbero.



El Reichfuhrer mostró mucho interés y fervor por todo tipo de piezas de origen visigodo, lo que motivó que Santa Olalla, halagado, le obsequiase con una de ellas. Himmler, muy diplomático, comentó que el Reino Visigodo había sido ya un primer lazo de unión entre los pueblos germano e hispano.

Al día siguiente, 23 de octubre, la comitiva de las SS voló hacia Barcelona. El jerarca nazi se alojó en el Hotel Ritz de Barcelona. Ante la concentración de admiradores y curiosos a los pies del hotel, aclamando al visitante, Himmler tuvo que salir al balcón de su suite para complacer al enfervorizado publico.

Uno de los libros que llevaba consigo Himmler era "La Corte de Lucifer" el libro que había escrito el arqueólogo de las SS, Otto Rhan. La visita principal se centró en el Monasterio de Montserrat. Los caballeros de las SS tenían gran interés en la Montaña Mágica de Montserrat y en sus interioridades subterráneas.

Al llegar al Monasterio de Montserrat, las máximas autoridades benedictinas del Monasterio no deseaban atender a Himmler, alegando no conocer el idioma alemán, ya que sabían acerca del ninguneo y marginamiento del régimen nazi hacia la Iglesia Católica, y que los nazis fomentaban una propia religión teutónica germánica, de creencias místicas y paganas. Así que los priores de Montserrat le encomendaron esta tarea de anfitrión de Himmler al joven padre Ripoll, el cual sí hablaba alemán.



Karl Wolff, general de las SS, que acompañaba a Himmler, para tranquilizar a los monjes del Monasterio de Montserrat, aclaró el objeto de la visita del grupo de las SS:

-No se preocupen. El interés real del Reichfuhrer en Montserrat no está en el Monasterio, sino en los túneles subterráneos de la Montaña.

Cumplido el programa, al día siguiente, Himmler salió en avión rumbo a Alemania.

Hay un hecho curioso, y es que dos días después de la visita de Himmler a Toledo, el día 23 de octubre de 1940, y mientras el Jefe de las SS, con su séquito siniestro, volaba a Barcelona, el Caudillo de España, Franco, y Adolf Hitler, se entrevistaban en Hendaya. Es curioso cómo coincide la reunión Franco-Hitler en el contexto de aquella semana de visita de Heinrich Himmler a España, y concretamente, justo después de su estancia en Toledo. Mientras Hitler estaba reunido con Franco, Himmler estaba en Barcelona.



Mientras el Jefe de las SS y de la Ahnenerbe, Heinrich Himmler, se encontraba de visita unos días en España, tuvo lugar la Entrevista entre Franco y Hitler en Hendaya, el 23 de octubre de 1940. Aquél día Himmler se encontraba en Barcelona, después de haber visitado, dos días antes, la ciudad de Toledo.



Por cierto que en aquella reunión de Franco con Hitler, asistió también el ministro español de asuntos exteriores, Ramón Serrano Suñer, y por parte alemana, Von Ribbentrop. Serrano Suñer, que se encontraba el día 21 en Toledo, tuvo que viajar también a Hendaya para estar presente en la reunión entre los dos Jefes de Estado.

Es decir, que la reunión entre Franco y Hitler tuvo lugar sin que Hitler tuviera todavía ningún informe de la estancia de Himmler en Barcelona. Era irrelevante. Pero sí había ya un informe de la visita del jefe de la Ahnenerbe a Toledo, que ya había tenido lugar dos días antes, que era lo importante.

Hay otro razonamiento que demuestra que la visita de Himmler a Toledo era la clave del viaje de la Ahnenerbe a España, y el razonamiento es el siguiente:

Siempre se ha dicho que la clave de la visita de Himmler a España era Santa Olalla, y es cierto.
Observemos un detalle, Santa Olalla no acompañó a Himmler a San Sebastián, ni a Burgos, ni tampoco a Barcelona. No hay fotografías ni información que muestren a Santa Olalla en Barcelona con la comitiva de las SS. Fué el General Orgaz quien se encargó de recibir y acompañar a Himmler en Barcelona.

Sin embargo Santa Olalla sí acompañó a Himmler a Toledo. Es cierto que también le acompañó a El Escorial, pero porque el Comisario falangista de la Arqueología fué asignado en Madrid a acompañar al séquito de Himmler en su viaje a Toledo. El Escorial era simplemente una escala de camino, en el viaje de la Ahnenerbe a Toledo, puesto que de El Escorial Himmler salió directamente hacia Toledo.

Pero es que además, esto mismo también se cumple con el ministro Ramón Serrano Suñer. El ministro Serrano Suñer no apareció para nada en San Sebastián, ni en Burgos, ni en Barcelona. Pero Serrano Suñer estuvo como un clavo allí en Toledo, puntualmente. Santa Olalla y Serrano, los dos representantes importantes, tenían que estar con Himmler en Toledo, porque Toledo era la clave importante y central de la visita de la Ahnenerbe a España.

¿Y qué era lo que había en Toledo? Pues no es ningún secreto, sobre todo para las órdenes ocultistas y herméticas, que desde hace muchos siglos hay muchas referencias, leyendas y crónicas, que narran que en Toledo se halla la Cueva de Hércules y dentro de ella, La Mesa de Salomón.





La Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas tenía también un proyecto de excavación conjunta con la Ahnenerbe en el yacimiento arqueológico visigodo de Castiltierra, en la provincia de Segovia, en el que la Falange y las SS trabajarían juntas. Himmler aceptó el programa de excavación conjunta en Segovia, pero lo pospuso para después de las operaciones militares en el Este. Mientras tanto, Ernst Schäfer, el capitán de las SS que dirigió la expedición al Tibet y que buscó el legendario Reino intraterreno de Agharta, se presentó en Segovia en 1941, enviado por Himmler, para reconocer el terreno del yacimiento segoviano.




Emblema de la 250 Spanische Freiwilligen Blauen Division, la División Azul. A la derecha, divisionarios españoles en Berlín en marzo de 1942.


De igual manera, desde 1939, la Ahnenerbe tenía planes para realizar investigaciones y excavaciones en las Islas Canarias, ya que los investigadores expertos de las SS como Herman Wirth consideraban que esas islas eran restos del continente perdido de la Atlántida, o que en todo caso, llegaron allí supervivientes ario-atlantes. Incluso ya estaba programado que fuera Otto Huth, otro investigador de la Ahnenerbe, quien dirigiera las excavaciones en Canarias. Pero esta operación de la Ahnenerbe en Canarias tuvo que posponerse indefinidamente, mientras durase la guerra.

Para los nazis, la búsqueda de la Mesa de Salomón en Toledo no se había cerrado, ni mucho menos. Durante los meses y años siguientes a la visita de Himmler a España, la unidad arqueológica de las SS, Ahnenerbe, y su homónima Ahnenerbe española, la "Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas" de España, creada a imagen y semejanza de la primera, dirigida por mandos y altos cargos de la Falange, siguieron manteniendo estrecho contacto, colaboración y seguimiento en una serie de temas y asuntos arqueológicos.

De hecho, el Comisario Jefe de la CGEA española, Julio Martínez Santa Olalla, realizó visitas secretas a Berlín, siendo recibido habitualmente en el aeropuerto de Tempelhof por su buen amigo, Wolfram Sievers, director de la unidad de operaciones especiales de la Ahnenerbe.

El comisario de Falange para la Arqueología en España, llevaba objetos interesantes e información reservada, de mucho interés para los investigadores arqueólogos de las SS, y siendo muy bien acogido por la cúpula de la Ahnenerbe alemana. Santa Olalla proporcionó mucho material a la Ahnenerbe. De vuelta a Madrid, el comisario arqueológico español, Santa Olalla, traía abundante material fotográfico y de revelado de alta tecnología, entre otros instrumentos científicos de investigación.

De igual manera, otro representante militar español, de máxima categoría, y con poder y mando sobre todo el asunto arqueológico en España, también iba a viajar con frecuencia a Alemania para mantener reuniones secretas del más alto nivel, con Adolf Hitler, Heinrich Himmler, y otros mandos nazis: el General José Moscardó e Ituarte, el mismo jefe militar que ejerció de anfitrión a Himmler en Toledo y le enseñó personalmente las ruinas de El Alcázar, en presencia también, como no, del Comisario Arqueológico Santa Olalla.




El General José Moscardó, antiguo jefe militar de Toledo, y jefe máximo de Falange, con competencias en asuntos de Arqueología, conversa con Adolf Hitler durante una visita a Alemania el 12 de diciembre de 1941, un año después de la visita de Himmler a Toledo.


En 1939, el General Moscardó había sido nombrado Jefe de la Casa Militar de Franco, y en 1941 fué nombrado Jefe de la Falange Española y representante del Ejército español para visitar las tropas de la División Azul en Alemania y en el frente del Este. También era Jefe de varias Regiones militares de España. Moscardó, un auténtico brazo derecho de Franco, era el máximo Jefe de la Falange, organización que controlaba la actividad arqueológica en España, y a cuyo cargo y órdenes estaba la "Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas", creada en 1939.

En estas reuniones secretas de Moscardó con Hitler, y con Himmler, aparte de los temas habituales de conversación sobre el conflicto bélico europeo, trataron también asuntos de interés esotérico y arqueológico, pues tanto el Fuhrer como el Reichfurer, así como los altos mandos de Alemania, antes que nada, eran redomados ocultistas salidos de la Sociedad ocultista Thule.

Ninguna decisión bélica o de cualquier tipo se tomaba en el Alto Mando alemán sin antes consultar con los servicios especializados de mediums contactistas al servicio de las SS y del Fuhrer. Y Moscardó, el antiguo Jefe Militar de Toledo y Héroe de El Alcázar, traía de España la mejor información de la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas en relación a Toledo y la Mesa de Salomón, entre otras informaciones.




El jefe de las SS, Heinrich Himmler, examinando piezas de interés en un laboratorio científico de la Ahnenerbe.


En septiembre de 1943 el general Karl Wolff fué enviado por Himmler a Italia como Comandante General de las SS y plenipotenciario militar de las zonas ocupadas, o lo que es lo mismo, embajador nazi ante la Santa Sede. En Roma Wolff podía tener todos los contactos necesarios, entrevistas y negociaciones con el Vaticano.

Tanto Hitler como Himmler conocían perfectamente la leyenda antigua que decía "El que posea la Mesa de Salomón será el dueño del mundo". La Mesa del sabio Salomón era un potente ordenador sobrenatural, capaz de materializar físicamente cualquier energía, concepto o plano teórico, y además podía mostrar imágenes de tiempos pasados y futuros, lo que le convertía en un objeto sagrado con un poder inigualable.

Himmler había estado en Toledo buscando la cueva de Hércules y la Mesa de Salomón, y aún estando él mismo en contacto directo con los espíritus, en sesiones rituales espiritistas, no pudo hallarla, pues para Himmler nada hubiera sido un impedimento, y de haberlo sabido cuando estuvo en Toledo, habría arrasado con todo, y habría allanado Toledo de haber sabido cómo apoderarse de la Mesa de Salomón. Los caballeros negros y druidas de Externsteine no pudieron llevar la Mesa de Salomón a su Castillo iniciático, tal y como hubiera sido su mayor deseo y aspiración esotérica.

Pero La Mesa de Salomón es un objeto diseñado por el Rey hebreo Salomón, ascendiente de Jesucristo, y no se construyó para que cayera en manos tenebrosas, de exterminadores ni genocidas, ni para ser objeto de deleite para sectas ocultistas que conspiran contra Dios. Por eso está protegida sobrenaturalmente de manera que nadie en La Tierra pueda hacerse con ella, excepto aquellas personas que Dios mismo disponga. Es un caso similar al Arca de la Alianza.

Por el contrario, el Reichfuhrer de la Alemania nazi terminó mal sus últimos días. En mayo de 1945, ante el avance del Ejército Rojo, a Himmler le fué encomendada la defensa del frente del Este pero la operación resultó un desastre.

Viendo que todo estaba perdido, Himmler trató de pactar un armisticio con los aliados del Oeste, pero Hitler lo descubrió, le retiró su confianza y ordenó su detención. Himmler escapó refugiándose de incógnito en Baviera, utilizando la identidad de un campesino muerto llamado Heinrich Hitzinger, pero fué arrestado por una patrulla inglesa cerca de Bremen y trasladado a un campo de detención en donde le reconoció el capitán Silverter. Antes de su interrogatorio, Himmler tragó una cápsula de cianuro que ocultaba en su dentadura.




El final de la carrera ocultista le llegó a Heinrich Himmler el 23 de mayo de 1945. El final de muchos sueños, que para el mundo eran pesadillas.


Seguramente, si Himmler no hubiera hecho aquella estratagema y hubiera gozado de la confianza de Hitler, se habría salvado y habría acompañado al Fuhrer al submarino que le llevó a tierras argentinas, protegido y ayudado, al igual que todos los demás jerarcas nazis que escapaban, como Mengele, Borman, y tantos otros, por el Vaticano de Roma, el cual al final fué el que salió ganando de la Contienda y del Holocausto, como siempre, y se embolsó a cambio todo el oro judío, que nunca devolvió a nadie.

En el bunker del Fuhrer, quedaba muerto de un disparo en la frente, tendido sobre el suelo, uno de los dobles de Hitler, demasiado joven y delgado para ser el sesentón, ya con aspecto mayor, que era Adolf Hitler. Nadie que se vaya a suicidar se dispara en plena frente, sino en la sien.

Pero a los gobiernos aliados le convino más la versión del suicidio, para cerrar psicológicamente el episodio de la contienda bélica, y que se pudiera abrir una nueva etapa histórica en el mundo.




Adolf Hitler en el día que murió, en el pueblo de Mendoza, en Argentina. Este fué el fín de aquél que quiso dominar el mundo con medios y ayuda de ocultistas y espiritistas.


Wolfram Sievers, director de operaciones de la Ahnenerbe, el amigo de Santa Olalla, durante el Juicio de Nuremberg, fué juzgado dentro del "proceso de los doctores y experimentaciones nazis", siendo ahorcado el 2 de junio de 1948.

En cuanto a Santa Olalla, desde 1944, año que marca el cambio de rumbo en la Guerra Mundial, y con el fín de la contienda bélica mundial, España tuvo que ir distanciándose poco a poco del germanismo y motrar una neutralidad más cercana hacia los países aliados, lo cual fué originando, durante el franquismo, la caída en desgracia de Santa Olalla y de sus posturas ario-germánicas. Santa Olalla no tenía buenas relaciones con los responsables oficiales de la Cultura y del Arte; había rumores de que era homosexual.

La Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas, el engendro esotérico-arqueológico pronazi, calcado de la unidad nazi de las SS, Ahnenerbe, que había sido creada en 1939, fué suprimida en el año 1955. La aventura esotérica-arqueológica del franquismo germánico había durado 16 años. En 1955, dentro de la dictadura franquista, pero ya en otra época de contexto mundial, se crea el Servicio Nacional de Excavaciones Arqueológicas.

Acabada la II Guerra Mundial, en España, durante la larga dictadura de 40 años, y con la debacle del germanismo, la Falange poco a poco fué perdiendo el poder en favor del Opus Dei y del conglomerado ultracatólico, el cual ejerció toda su influencia y tremendo poder absoluto desde su gran feudo, la capital primada católica de España: Toledo.

Hoy en día, en el año de 2008, las cosas siguen más o menos igual. Los gobiernos de nuestro país se lo van relevando entre masones del partido socialista y opusdeístas del partido popular.

Porque en este sistema viejo y corrupto de cosas, los patrimonios y los bienes siempre son administrados, en todos los países, por los grupos oscuros de las sombras, ya sean de una facción o de otra, pues todas ellas, aún en aparente rivalidad histórica y política, y sin que lo sepan sus miembros, pobres ilusos engañados, trabajan para la misma causa tenebrosa.

"Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el Maligno". 1ª Juan cap 5 vers 19.

El Alcázar de Toledo sigue en su sitio, ya restaurado hace tiempo. La Catedral de Toledo sigue en su sitio, y la Cueva de Hércules sigue en su sitio.

Y lejanos quedan ya los recuerdos de unos hombres extraños venidos de un país del norte, los visigodos del siglo XX, los hombres más poderosos del mundo en ese momento, que fueron aclamados como príncipes en toda España, y que estuvieron en Toledo, buscando la Mesa de Salomón.

FUENTE: http://cherlonhoms.blogspot.com/2009/07/el-origen-ocultista-de-los-nazis.html
23 de octubre de 1940. En Barcelona, Himmler aparece acompañado en todo momento del General Luis Orgaz, que podemos ver en esta fotografía, en primera fila. Ya no hay rastro del Comisario falangista para la Arqueología, Julio Martínez Santa Olalla, ni del ministro de asuntos exteriores, Ramón Serrano Suñer. Ya habían cumplido la misión importante, que era acompañar a Himmler en su visita a Toledo.

Heinrich Himmler en el Palacio de El Pardo, siendo recibido por el General Franco el 20 de octubre de 1940.

Heinrich Himmler, Reichsfuhrer de las SS desde 1929, Jefe de la Policía Secreta Gestapo desde 1934 y Jefe de la Ahnenerbe desde 1935, realizó un viaje a España en octubre de 1940, con un séquito de 25 oficiales de las SS. En la agenda de Himmler no podía faltar la visita a la capital del Reino Visigodo: Toledo, en donde reposan, desafiando el paso del tiempo, numerosos tesoros visigodos y La Mesa de Salomón.

Miembros de las SS posando para una fotografía entre las ruinas de El Alcázar de Toledo, en 1940, durante las jornadas de visita de Heinrich Himmler a Toledo.