martes, 7 de diciembre de 2010

REPUGNANTE JUDÍO NAZI

La Alianza entre Sionistas (judeofascistas) y Nazis (Clerofascistas), algo que ya no se puede ocultar

 


Theodor Herzl (1860-1904), el fundador del Zionismo moderno, sostuvo que el antisemitismo no es una aberración, sino una natural y completamente entendible respuesta del no-judío a la conducta y actitud extranjera judía. La única solución, él defendía, es que los judíos debían reconocer la realidad y vivir en un estado separado de su propiedad. "La Cuestión Judía existe en dondequiera que los judíos vivan en números notables", escribió él en su trabajo más influyente, "El Estado Judío". "Donde no exista, es fundado por la llegada de judíos... creo que entiendo el antisemitismo, el cual es un fenómeno muy complejo. Considero este desarrollo como judío, sin odio o miedo". La Cuestión Judía, sostuvo él, no es social o religiosa. "Es una cuestión nacional. Para resolverla debemos, sobre todo, hacerla un problema político internacional... "Independientemente de su ciudadanía, insistió Herzl, los judíos no constituyen meramente una comunidad religiosa, sino, una nacionalidad, un pueblo, Volk. (Ingrid Weckert, Feuerzeichen: Die "Reichskristallnacht" (Tübingen: Grabert, 1981), p. 212. See also: Th. Herzl, The Jewish State (New York: Herzl Press, 1970), pp. 33, 35, 36, and, Edwin Black, The Transfer Agreement (New York: Macmillan, 1984), p. 73. ), El zionismo, escribió Herzl, ofreció al mundo una bien acogida "solución final de la Cuestión Judía". (Th. Herzl, "Der Kongress," Welt, June 4, 1897. Reprinted in: Theodor Herzls zionistische Schriften (Leon Kellner, ed.), erster Teil, Berlin: Jüdischer Verlag, 1920, p. 190 - p. 139)
 
Seis meses antes que Hitler llegara al poder, la Federación Zionista de Alemania (lejos  el grupo Zionista más grande en el país) emitió un detallado memorándum al nuevo gobierno que revisaba las relaciones judío-alemanas y formalmente ofrecía el apoyo Zionista para "resolver" la molesta "cuestión Judía". El primer paso sugerido, debía ser un franco reconocimiento de las fundamentales diferencias de  nacionalidad: (Memo of June 21, 1933, in: L. Dawidowicz, A Holocaust Reader (New York: Behrman, 1976), pp. 150-155, and (in part) in: Francis R. Nicosia, The Third Reich and the Palestine Question (Austin: Univ. of Texas, 1985), p. 42.; On Zionism in Germany before Hitler's assumption of power, see: Donald L. Niewyk, The Jews in Weimar Germany (Baton Rouge: 1980), pp. 94-95, 126-131, 140-143.; F. Nicosia, Third Reich (Austin: 1985), pp. 1-15)  
   
El Zionismo no tiene ilusiones sobre la dificultad de la condición judía, la cual consiste sobretodo, en un modelo ocupacional anormal y en la falla de una actitud intelectual y moral no arraigada en la propia tradición de cada uno. El Zionismo reconoció hace décadas atrás, que como resultado de las tendencias a la asimilación, síntomas de deterioro comenzaron a aparecer.... 
El Zionismo cree que el renacimiento de la vida nacional de un pueblo, lo cual está ocurriendo ahora en Alemania a través del énfasis en su carácter cristiano y nacional, también debiera suceder en el grupo nacional judío. Para las personas judías, también, el origen nacional, la religión, el destino común y un sentido de ser únicos, deben ser de decisiva importancia en la configuración de su existencia. Esto significa que el individualismo egoísta de la era liberal debe superarse y debe reemplazarse con un sentido de comunidad y de responsabilidad colectiva....  
   
Creemos que precisamente es la nueva Alemania [Nacional Socialista] que puede, a través de una determinación audaz en el manejo de la cuestión judía, dar un paso decisivo hacia la superación del problema, el cual, en verdad, tendrá que ser tratado con la mayoría de los pueblos europeos...  
   
Nuestro reconocimiento de la nacionalidad judía mantiene una relación clara y sincera con el pueblo alemán y su realidad nacional y racial. Precisamente porque no deseamos falsificar estos principios, porque nosotros también, estamos contra el matrimonio mixto y estamos por mantener la pureza del grupo judío y rechazamos cualquier trasgresión en el dominio cultural, nosotros -- habiendo sido educados en el idioma y la cultura alemana--podemos mostrar un interés en los trabajos y valores de la cultura alemana con admiración y simpatía interna...
Por sus prácticos objetivos, el Zionismo espera ser capaz de ganar la colaboración  incluso de un gobierno fundamentalmente hostil a los judíos, porque al tratar con  la cuestión Judía no están envueltos los sentimentalismos sino un problema real cuya solución interesa a todas las personas y en el actual momento sobre todo a los alemanes... la propaganda del Boicot-- tal como se está llevando a cabo, actualmente, de muchas maneras contra Alemania -- es en esencia no-Zionista, porque el Zionismo no quiere dar batalla sino convencer y construir...  
   
No somos ciegos al hecho que la Cuestión Judía existe y continuará existiendo. De la situación anormal de los judíos, resultan desventajas severas para ellos, pero también condiciones escasamente tolerables para otras personas.

Cuando los nazis ascendieron al poder en Alemania la Organizacion de Alemania tenia acceso ilimitado a ellos. Incluso cuando a los SS o a los SA se les pasaba la mano equivocadamente  con un sionista , creyendo que eran simples judios , muchas veces debieron pedir disculpas.

 

A principios de 1935, un navío de pasajeros con rumbo al puerto de Haifa, en Palestina, dejaba el puerto alemán de Bremerhaven. En su popa llevaba escrito su nombre en letras hebreas, "Tel Aviv", mientras una bandera con la esvástica nazi flameaba en el mástil. Y aunque la nave era propiedad de los Zionistas, su capitán era un miembro del Partido Nacional Socialista Alemán. Muchos años después, un viajero a bordo la nave, revocó esta simbólica combinación como un "absurdo metafísico". (W. Martini, "Hebr_isch unterm Hakenkreuz," Die Welt (Hamburg), Jan. 10, 1975. Cited in: Klaus Polken, "The Secret Contacts: Zionism and Nazi Germany, 1933-1941," Journal of Palestine Studies, Spring-Summer 1976, p. 65.)  Absurdo o no, ésta, es sólo una ilustración de un capítulo poco conocido de la historia: La colaboración en un amplio rango entre el Zionismo y el Tercer Reich de Hitler.

Antes d ela guerra cujando se sugirio que la no aceptacion de la relocacion de los judios conduciria a un genocidio, los dirigentes sionistas contestaron que valia mas una vaca el Palestina que todos los judios de Europa. Las mismas dudas que las efectuo un Rabino de la Yeshiva, el Rabbi Weissmandl, (ver: Ten Questions to the Zionists Ten Questions to the Zionists by Rabbi Weissmandl, Dean of Nitra Yeshiva.)

El sionismo israelita del futuro, el Likud, será una derivación de dicho "sionismo revisionista" según Shindler. La primera etapa de la evolución del "revisionismo" sionista es la de la constitución de la New Zionist Organization [Nueva Organización Sionista], fundada en 1935, de cuyo seno surgieron dos grupos armados que, sustancialmente, no diferían políticamente en mucho: el Irgún y el Grupo Stern.
Su diferencia se basó en la forma de combatir la presencia británica en Palestina: ¿había que acabar con los británicos o dialogar con ellos? La dirección del Irgún, bajo el impulso de Begin (apóstol de la desobediencia civil bajo el modelo gandhiano), era partidaria de una inmediata revuelta contra los británicos. Tras el episodio de la "Noche de cristal", en noviembre de 1938, y tras estallar la segunda guerra mundial, Jabotinsky deposita su confianza en la diplomacia británica y en Churchill.
Esta postura probritánica provoca ásperos debates en el seno del Irgún. David Raziel, comandante militar del Irgún, propone en esa misma dirección una alianza con Londres y contra el Eje esperando con ello la eliminación del nacional-socialismo en Europa tras la guerra, mientras que la cúpula del Grupo Stern (más tarde denominado Lehi) pretende provocar la revuelta antes incluso de que concluya el conflicto mundial. De hecho, dicha organización hizo proposiciones a Mussolini al final de los años treinta.
Según los planes barajados, los sionistas deberían aliarse con Italia para acabar con los ingleses en Palestina, fundar un Estado hebreo de carácter corporativo satélite del Eje, y poner los lugares santos de Jerusalén a disposición del Vaticano. Estas propuestas no pudieron concretarse, ni siquiera el ofrecimiento hecho a Hitler de reclutar 40.000 soldados judíos procedentes de la Europa oriental con los que enfrentarse a los británicos en Palestina. Hitler prefirió jugar la carta árabe. La policía británica abatió a Stern el 12 de febrero de 1942, eliminando así al sionista antibritánico más radical y dejando con ello libre el camino a la política proaliada de Jabotinsky y Raziel (quien murió al poco, tras un ataque aéreo). Ya'akov Meridor tomó el mando en el Irgún y también apostó por el "armisticio" con los británicos.
Abraham Stern era un hombre que no despertó nunca la confianza de Londres en la medida en que puso siempre su mirada en movimientos de muy variada índole, sobre todo en el IRA irlandés, pero también en la revolución garibaldina italiana, los social-revolucionarios rusos y, desde el punto de vista de la tradición judía, en los opositores al dominio del Imperio romano. Stern se dirigió a Pilsudski, a Mussolini y a Hitler para solicitar apoyo en su lucha contra los británicos, bajo el pretexto de que éstos últimos eran el enemigo número uno del ideal sionista y que "los enemigos de nuestros enemigos son nuestros amigos".
A partir de 1944 y ante los descalabros del Eje, Begin da la orden de comenzar la revuelta contra la administración británica y, con ello, pone fin al "armisticio". Después de 1945, los sucesores de Stern, el triunvirato formado por Eldad, Yellin-Mor y Yitzhak Shamir, se inspirarán en los terroristas rusos del siglo XIX, sobre todo en Netchaiev y en la organización Narodnaia Volnia, adoptando posiciones antioccidentales y buscando el apoyo de Stalin.
Ideológicamente, explica Shindler, el Irgún y el grupo Lehi, a pesar de la lucha antibritánica común, no podían fusionarse: el grupo Lehi era muy celoso de su independencia y rechazaba la política de control absoluto de Begin. Asimismo, la carta prosoviética del Lehi, que estaba en sintonía con el pensamiento de Stern, consideraba a Stalin como el nuevo enemigo del Imperio británico tras la desaparición de Mussolini y Hitler. Desde este punto de vista, el Vojd soviético podía ser considerado como un aliado del Israel futuro. Yellin-Mor apostó por una política probolchevique aún más acusada: línea antiimperialista radical y llamamiento a los sionistas al rechazo de todos los movimientos árabes antibritánicos. Begin, quien sufrió la consecuencias de su internamiento en el "gulag" soviético es reticente. Shamir, por su parte, se fija como modelo a Michael Collins, jefe militar del IRA, hasta el punto de adoptar el alias "Michael" en la clandestinidad. Propone una lucha sin cuartel contra Londres y despliega un gran aparato propagandístico prosionista en América, para crear un movimiento favorable a la creación del Estado de Israel a la manera de cómo lo habían hecho De Valera y Connolly para el caso irlandés. La literatura sobre el IRA se convierte en obligatoria para los guerrilleros del Lehi. Shindler llama la atención sobre el hecho de que David Raziel conocía perfectamente la historia del IRA y que Abraham Stern había traducido al hebreo, en 1941, el libro de P.S. O'Hegarty, The Victory of Sinn Fein.

A marriage made in hell : Zionists and Nazis


Yep, I told you so! The alliance between Judeofascists and Nazis is real and can no longer be denied. Nothing new to those of us in the know, but its always good to see how close these rodents are. Got this from Islamophobia Watch via Searchlight magazine :



FUENTE: http://chiwulltun.blogspot.com/search/label/Nazismo


lunes, 6 de diciembre de 2010

CATOLICISMO NAZI

El Vaticano y los Grandes Genocidios del Siglo XX

Argumentos católicos pro-nazis.

A partir de la firma del concordato entre Hitler y el Vaticano, muchos obispos y cardenales comenzaron a promover abiertamente el nazismo y a apoyar, como veremos más tarde, el exterminio de los judíos, de los comunistas y de los ortodoxos. Berning, un obispo católico, publicó un libro afirmando el enlace entre el catolicismo romano y el patriotismo germano que envió a Hitler como “una muestra de mi devoción”. Monseñor Hartz alabó a Hitler por haber salvado a Alemania del “veneno del liberalismo [democracias occidentales] y de la peste del comunismo” [bolchevismo soviético]. En los mismos términos del papa para con Mussolini, Franz Taeschner, un publicista católico consideró que el führer era un genio, y que había sido “enviado por la providencia para cumplir con las ideas sociales católicas” (Megalomania, 165).

Deben haberse reído los nazis cuando el 14 de mayo de 1934, Pacelli escribió una nota a Buttmann—quien había firmado el concordato de parte del Reich con el Vaticano—reprochando al führer por no usar sus poderes dictatoriales para ordenar que los estados regionales recalcitrantes se ajustasen a las provisiones del contrato. Según su pro memoria, Pacelli declaraba que “no debían permitirse las causas que daban lugar a las quejas de la Iglesia [que acusaban a algunos estados alemanes de no cumplir con el concordato], particularmente en un gobierno conducido en forma autoritaria” (HP, 164-165). Se considera esta nota como una clara aserción del Secretario de Estado Vaticano en contra del sistema parlamentario de gobierno, y a favor del sistema dictatorial.

Recordemos que en el pensamiento católico-romano, los intereses individuales deben sacrificarse por el bien común, algo que encontró un eco notable en el pensamiento nazi. “Sólo cuando el individuo se ve a sí mismo como una parte de un organismo y pone el bien común más allá del bien individual”, argumentaba la Carta Pastoral de Fulda en 1933, “podrá su vida destacarse por la humilde obediencia y gozoso servicio que demanda la fe cristiana” (Megalomania, 167). Si uno se queda quieto viendo uno de los videos que repite constantemente la demagogia de Hitler en el museo Vaticano, se va a cansar escuchando siempre lo mismo. “Hitler es el partido”, dice el führer, a lo que la masa le responde: “Hai, Hitler”. “El partido es Hitler”, vuelve a decir el führer, con la misma respuesta de las multitudes. El bien común y el partido se encarnan en una persona, y la individualidad de cada cual se pierde en un cuerpo común.

El obispo Alois Hudal, quien estuvo conectado con Pacelli (negociador del concordato), arengaba a la gente por toda Alemania y en el exterior en sus discursos pro-nazis. En mayo de 1933 habló en Roma ante los cuerpos diplomáticos de Alemania e invitados de varias organizaciones nazis. Su audiencia lo aclamó cuando dijo que, “en esta hora de destino, todos los católicos alemanes que viven en el exterior dan la bienvenida al nuevo Reich alemán, cuyas filosofías están de acuerdo tanto con los valores cristianos como con los valores nacionales”.

Hudal se transformó en 1934 en un aliado político de von Papen (el vice-canciller católico de Hitler), y publicó en 1936 un tratado filosófico titulado Fundamentos del Socialismo Nacional. Alababa en su obra las ideas, programas y actividades de los nazis, aunque criticaba ciertos elementos no cristianos que veía en el partido. A pesar de los peores rasgos que ya se veían en el gobierno nazi, Hudal consideraba que no había razones filosóficas válidas para que los nazis “buenos” y los católicos no cooperasen estrechamente en la construcción de una Europa Cristiana. Su libro recibió el Imprimatur del primado de la Iglesia en Austria, Cardenal Teodoro Innitzer, quien también era fuertemente nazi.

Hudal recibió, asimismo, una placa de oro de membresía del partido nazi. Su clara tendencia pro-nazi no afectó su carrera en el Vaticano. Fue consultor desde 1930 en el Santo Oficio (el mismo organismo que había sido fundado en 1542 para “combatir las revoluciones calvinistas y luteranas”). Ese cargo le permitía trabajar en el más riguroso secreto en la tarea de censurar libros y materiales de educación, así como en proteger e inspeccionar aspectos relacionados con las doctrinas católicas. En junio de 1933, en lugar de llamarlo al orden por sus convicciones nazistas, el Vaticano lo promovió del cargo de sacerdote a obispo titular de Ela, un honor raro para un rector de un colegio. Pacelli mismo presidió en la ceremonia (UT, 30-32).

Esta actitud de abierto y velado apoyo combinados del Vaticano al nazismo, que continuaría en sus épocas de mayores crímenes, entraba dentro de lo que el papa León XIII había explicado en su encíclica de 1885, Immortale Dei, 17: “Cuando los gobernantes de un Estado y el Pontífice Romano llegan a un acuerdo con respecto a un aspecto en especial..., la Iglesia da prueba de su amor maternal al mostrar la más grande bondad e indulgencia posibles...” Al papado no le importaba lo que ocurriese con ningún otro grupo religioso o étnico. Su único interés estaba en asegurar el desarrollo de la Iglesia Católica. De allí su apoyo tan generalizado a todo régimen fascista, sin miramientos a las violaciones tan flagrantes de los derechos humanos en que incurriesen.

d. Persecución de católicos y romance pontifical-nazista. Hubo ocasiones en que el Vaticano protestó por las presuntas violaciones al concordato de parte de los nazis. Hitler respondió que se trataba de una guerra contra los sacerdotes inmorales acusados de pederastia y otros abusos sexuales, así como contra los que se volvían más políticos que clérigos, pero no contra la Iglesia en general (HP, 179-180). De parte de la iglesia, se volvió entonces a alentar a los católicos a cooperar con el gobierno nazi. En 1937, el cardenal Faulhaber de Munich se entrevistó por tres horas con Hitler, y como resultado declaró que Hitler “vive en fe para con Dios”, y “reconoce el cristianismo como el fundamento de la cultura occidental” A su vez, escribió una carta episcopal alentando la cooperación entre la Iglesia y el Estado para combatir el comunismo (HP, 181).

También el papa Pío XI publicó para entonces su encíclica Mit brennender Sorge (Con Profunda Ansiedad), en una velada protesta por los sufrimientos de la iglesia en Alemania, y la deificación de una raza, de un pueblo, y de un estado. Pero no condenó el nazismo por nombre, y sirvió sólo para afirmar a Hitler en su persecución de todo clérigo que interviniese en política. Aún así, esta encíclica y ciertas evidencias posteriores, han permitido que muchos interpreten que, a diferencia del siguiente papa (Pío XII), y actual secretario de Estado del Vaticano, el papa Pío XI terminó viendo la necesidad de distanciarse de una manera más clara del nazismo. Volvamos a insistir, sin embargo, que lo que el Vaticano buscaba era un fascismo clerical que se sometiese al Código Canónico de la Iglesia, no un fascismo de estado que buscase imponerse a la Iglesia.

Las alabanzas a Hitler de los sacerdotes católicos es interminable. El führer recibió una calurosa recepción por el cardenal Innitzer, primado de Austria, cuando se anexó ese país a su gobierno. El cardenal Bertram consideró a Hitler como “hombre de paz”, y ordenó que todos los católicos de Alemania manifestasen un espíritu de agradecimiento y felicitación mediante un festival de campanas el domingo.

Al terminar ese año (1938), Hitler refutó nuevamente el cargo de perseguir a los cristianos en Alemania, aduciendo que las iglesias habían recibido más dinero de los nazis, más ventajas impositivas y más libertad que bajo ninguna otra administración anterior. Y puso como contraste a los miles de sacerdotes y monjas que habían sido muertos en Rusia y España. “Agradezcamos a Dios, el Altísimo—agregó—por haber bendecido nuestra generación y bendecirnos a nosotros, permitiéndonos cumplir con una parte en este tiempo y en esta hora”.

Repitamos que las fricciones se daban por el problema que subsistió durante todo el período de Hitler, en no haberse definido en el concordato los límites políticos de uno y otro. La Iglesia creía que Hitler debía acatar la Ley Canónica incluída en el concordato, pero Hitler insistía en que la Iglesia no debía inmiscuirse en los asuntos de Estado. Ambos cumplían, a su manera, con los requisitos establecidos.

e. Las relaciones con el nuevo papa. La tímida y tardía tentativa de Pío XI en pronunciarse contra el régimen nazista murió con él poco después de convalecer en su lecho de muerte. En marzo de 1939, Pacelli era nombrado papa con el nombre de Pío XII. Cuatro días después de su elección propuso dirigirse a Hitler como “Al Ilustre Herr Adolf Hitler”, lo que produjo una discusión entre los cardenales acerca de si debía dirigirse a él como “Al Ilustre” o “Al Más Ilustre”. Declaró en su mensaje a Hitler que durante los años que gastó en Alemania, había hecho todo en su poder para establecer “relaciones armoniosas entre la Iglesia y el Estado”. Y terminaba deseando la prosperidad del pueblo germano “con la ayuda de Dios”. El führer respondió con “las más cálidas felicitaciones” de su parte y de su gobierno (HP, 208).

El nuncio de Berlín, en respuesta al pedido del nuevo papa, dio una recepción de gala a Hitler el mes siguiente, al cumplir medio siglo de vida. Desde entonces esos saludos a Hitler se volvieron una tradición cada 20 de abril, por el resto de su mandato. El cardenal Bertram de Berlín envió también “sus más calurosas felicitaciones al führer en nombre de los obispos” de Alemania. “Oraciones fervientes de los católicos de Alemania se están enviando al cielo sobre sus altares”, agregó. Todo esto, argumentaba Pacelli, debía hacerse para tratar de mantener en pie el concordato de la Iglesia Católica con Hitler.
 
FUENTE: http://chiwulltun.blogspot.com/search/label/Hitler

sábado, 13 de noviembre de 2010

PERONISMO, EL NEXO ENTRE MASONERÍA Y NAZISMO



Primero, sobre la íntima relación de los nazis y Juan Domingo Perón:

Perón y los nazis: una fraternal relación

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Entrevista con Uki Goñi, autor del libro “La auténtica ODESSA- La fuga nazi a la Argentina de Perón”, sobre un tema hasta hoy tabú en la Argentina.


El traslado organizado de criminales nazis de Europa a la Argentina después de la II Guerra Mundial es uno de los capítulos más oscuros y tabuizados de la historia argentina. DW-WORLD conversó sobre el tema con Uki Goñi, periodista e historiador argentino, autor del libro “La auténtica ODESSA: la fuga nazi a la Argentina de Perón”, actualmente de gira de charlas por Alemania.

DW WORLD: ¿De qué forma facilitó el Gobierno argentino de la época la llegada de nazis a la Argentina?

Uki Goñi: La facilitó de varias maneras, pero sobre todo enviando agentes a Europa, que a su vez eran ex miembros de la SS o nazis que ya habían llegado a Argentina, para organizar el traslado de Alemania a la Argentina. El principal encargado fue un ex capitán de la SS llamado Carlos Fuldner. Fuldner era un alemán nacido en la Argentina, cuya familia había vuelto a Alemania en la década del 30. Carlos Fuldner se enrola en la SS y asciende hasta capitán. Después de la guerra escapa a Madrid  y organiza la primera red de escape a la Argentina, se reúne con Perón, hay reuniones en la Casa Rosada y luego Fuldner viaja a Europa y allí comienza el escape en serio de sus camaradas de la SS.

¿Cuál fue el interés del Gobierno de Perón y de éste personalmente para llevar a los criminales de guerra a la Argentina?

Perón tenía varias razones para hacerlo. La primera fue una simpatía natural que el sentía por el nazismo, el fascismo y los oficiales del Ejército alemán. Perón dijo que consideraba que los juicios de Núremberg eran una infamia y que él había decidido rescatar todos los oficiales alemanes que pudiera. Perón también quería llevar a la Argentina a científicos y técnicos alemanes, por ejemplo diseñadores de aviones jets y científicos nucleares. Pero con ellos y además de ellos se fueron a la Argentina una gran cantidad de criminales de guerra tipo Adolf Eichmann y Josef Mengele, que también entraron al país disfrazados de técnicos.

¿A sabiendas de Perón?

Yo creo que sí, porque Perón dijo que los juicios de Núremberg eran una infamia y eso es una frase muy llamativa y deja muy claro cuál era el pensamiento de Perón sobre ello.

Uki Goñi: Perón tuvo simpatía por el nazismo.Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift:  Uki Goñi: Perón tuvo simpatía por el nazismo. ¿Había también coincidencias ideológicas entre el nacionalsocialismo y el peronismo de la época, como una forma de socialismo nacional?

Perón había estado en la Italia de Mussolini como agregado militar y cuando volvió a la Argentina habló de Mussolini –y también de Hitler– con gran entusiasmo y admiración. Durante la guerra, Perón tuvo muchos contactos con el servicio secreto de la SS, que operaba en Sudamérica, o sea que no es algo que haya comenzado después de la guerra, sino que ya durante la guerra Perón tuvo contactos con oficiales de la SS.

La pista lleva hasta el Vaticano

¿Qué organizaciones y/o personas cooperaron en Europa con el Gobierno argentino de la época para sacar a los nazis de Europa?

Una de ellas fue el Gobierno de Suiza. La Argentina concluyó un acuerdo secreto con el Gobierno suizo por el cual se podía sacar a alemanes desde Alemania y hacerlos cruzar ilegalmente la frontera suiza. Se trataba de nazis que las Fuerzas Armadas estadounidenses y británicas no querían que salieran de Alemania. La organización argentina de Fuldner los sacaba de contrabando de Alemania, haciéndolos pasar a Suiza con el conocimiento y el apoyo del Gobierno suizo, para desde allí enviarlos a la Argentina. Además de la ayuda del Gobierno suizo también hubo un gran apoyo de sacerdotes del Vaticano, para otorgar pasaportes, papeles y cartas identicatorias.

¿Eran personas a título individual o también el Papa tenía conocimiento de ello?

Había varios involucrados. Uno de ellos era el cardinal Tisseront, un cardinal francés muy importante en el Vaticano; otro era el obispo Hudal, que era un obispo alemán; el padre Draganovic, un sacerdote croata, y varios otros. O sea que eran sacerdotes de varias nacionalidades que estaban allí en el Vaticano. En un momento, el Gobierno británico se queja ante el Papa de que hay muchos criminales que están siendo protegidos en el Vaticano. El Vaticano contesta que el Papa dio órdenes de que no permanezca ningún criminal en ninguna institución del Vaticano sin conocimiento del Papa. Lo que sabemos es que permanecieron varios, por lo que se deduce que el Papa tiene que haber tenido conocimiento. Además en archivos británicos encontré documentos en los que el Papa interviene personalmente a favor de criminales croatas, lo que habla de un vínculo entre el Papa Pío XII y el sacerdote Draganovic, que era uno de los que ayudaba a los criminales nazis a escapar. Hasta donde yo puedo aventurar una opinión, creo que sí, que el Papa personalmente sabía de ello.

¿Cuántos nazis llegaron, de acuerdo con sus investigaciones y estimaciones, a la Argentina?

La cantidad de nazis que llegaron depende de la definición que se haga de nazi. Si se realiza una definición muy estricta de nazi, en el sentido de personas acusadas de crímenes en cortes europeas, estamos hablando de alrededor de 250 criminales, entre alemanes, austriacos, franceses, belgas, croatas, etc. Ahora, tomando una definición más amplia, que abarque a todos los miembros de la SS y del Partido Nazi que llegaron a la Argentina, probablemente estemos hablando de miles de personas.

Lea en la segunda parte cuáles eran las rutas de salida de los nazis de Europa y cómo funcionaban.

http://www.dw-world.de/dw/article/0,,2541762,00.html


Y segundo, Juan Domingo Perón fue inciado en la Francmasonería, en la más criminal de todas, la Propaganda Due, P2....¡¡¡¡¡¿¿¿ NO ES ESTA A LA EVIDENCIA MÁS LETAL SOBRE LA RELACIÓN ÍNTIMA ENTRE LOS NAZIS Y LA CONSPIRACIÓN JUDEO-MASÓNICA-SIONISTA??!!!

Perón, fué masón !

lunes 11 de mayo de 2009


Por primera vez Licio Gelli revela cómo inició a Perón en la masonería

Fue uno de los hombres más influyentes de Italia y del mundo gracias a los vínculos de Propaganda Due (P2), la oscura organización que encabezó. Se le atribuye participación en atentados, golpes de Estado y en el escándalo del Banco Ambrosiano, pero siempre fue sobreseído. En una serie de conversaciones con PERFIL desgranó parte de sus secretos: sus vínculos con Perón, su respaldo a Isabelita, la reunión masónica que encabezó Cámpora en la Casa Rosada y el contacto con los militares que dieron el golpe de 1976. También analizó los cambios de las últimas décadas en la Argentina y el retroceso de EE.UU.

Juan Domingo Perón se inclinó hacia el Gran Maestre, quien lo esperaba con el martillo de plata, el mandil en la cintura y la banda ceremonial ilustrada con el símbolo masón del compás y la escuadra. Cuando su boca estuvo cerca de la oreja de Licio Gelli, Perón separó suavemente los labios y le susurró al oído. Nadie los escuchó. El pasaje de secretos era la forma de ser aceptado. En Madrid, el jefe del peronismo atravesaba la ceremonia iniciática que le concedería el Grado 33 del Rito Escocés y lo convertiría en integrante del Consejo Supremo de la famosa logia Propaganda Due (P2).


“Perón era masón, yo lo inicié en Madrid.”

La voz de Licio Gelli llega del otro lado de la línea telefónica, desde su residencia de Villa Wanda, en la ciudad de Arezzo, Italia. Suena avejentado, pero todo permanece en su mente como una sucesión de diapositivas: sus recuerdos sobre la Argentina, la forma en que conoció a Perón, el modo en que esparció su influencia sobre el tercer gobierno justicialista a través de la P2, sus acuerdos con la dictadura militar, sus años como prófugo de la justicia europea en el Río de la Plata. Poder y oscuridad combinados en la memoria de un solo hombre.

“Perón era masón, yo lo inicié en Madrid, en Puerta de Hierro, en junio de 1973”, reafirma cuando se le pregunta sobre el acto por el que convirtió al jefe del justicialismo en miembro de la masonería.

—¿Cómo fue la ceremonia?

—Fue una ceremonia simple. No era difícil. Era un rito llamado al orecchio del maestro (al oído del maestro).

Gelli no titubea sobre los recuerdos de cuatro décadas atrás, a pesar de sus 89 años de edad. Pocos personajes en el mundo fueron vinculados a una cantidad semejante de conspiraciones como las atribuidas al capo de la P2. La comisión del Parlamento italiano que lo investigó le endilgó contactos con servicios secretos de 32 países. Se le imputó en 1971 la participación en un intento de golpe de Estado contra el gobierno italiano, en connivencia con los servicios secretos del Ejército. Además fue identificado como miembro de la agrupación internacional anticomunista Gladio, a la cual se atribuyen atentados en diferentes países. Investigaciones periodísticas lo asociaron también con la misteriosa muerte del papa Juan Pablo I y con el escándalo del Banco Ambrosiano, que terminó con el banquero Roberto Calvi colgado del puente Blackfriars de Londres.

Cuando se ausenta de su casa, una amable ama de llaves responde al teléfono: “Il commendatore non si trova”. Y ofrece el día exacto en que su patrón regresará a la mansión solitaria de Arezzo, que lleva el nombre de su fallecida esposa, Wanda, con quien se casó en 1944.

En los tiempos de su exilio español, y antes de su tercer gobierno, Perón se valió de Gelli para reconstruir su vínculo con el Vaticano y para utilizarlo como nexo cuando intentaba recuperar el cadáver de Evita, que había sido ocultado en un cementerio de Milán con el nombre falso de María Magistris. A la vez, Gelli desplegó en Argentina sus influencias a través de José López Rega, primero, y luego de sus aliados del Ejército, como el ex presidente de facto Roberto Viola y el jefe de los servicios secretos de la dictadura, Guillermo Suárez Mason. Cuatro décadas después, Gelli custodia en su memoria los secretos sombríos de la historia de Italia y de América latina.

Frases al teléfono. De pronto, tras insistentes llamados desde Buenos Aires que comenzaron un año atrás, Gelli atiende en octubre de 2007 a PERFIL, un hecho excepcional habida cuenta de la reserva con que conserva su vida privada y los escasos contactos que ha mantenido con el periodismo. Se muestra dispuesto a dialogar. Pero no ahora.

“¿Se viene a Italia?”, propone inesperadamente unos días después, en otro diálogo. Suena genuino en su ofrecimiento. Es necesario correr. Sacar los pasajes. Arreglar el alojamiento. Y cuando todo comienza a tomar forma, Gelli suspende la entrevista. Argumenta que tiene demasiado trabajo. Es verdad, unos ejecutivos de Sony negocian con “il Venerabile” la cesión de los derechos para filmar una película sobre su vida que, según afirman las agencias internacionales, protagonizaría George Clooney. La oscuridad se banaliza.

Los llamados se repiten desde la Argentina, pero siempre surge una nueva postergación.

En diciembre de 2007, en vísperas de la última Navidad, el Gran Maestre de la P2 vuelve a pedir que se lo llame más adelante para contestar las preguntas y se despide con auspicios: “Felicidad y paz”. El hombre de los buenos deseos es el mismo que, por ejemplo, fue acusado de entorpocer la investigación por la bomba que estalló en la estación de trenes de Bologna el 2 de agosto de 1980, la cual mató a 82 personas e hirió a otras 200.

Aunque la entrevista formal no se concreta, Gelli ofrece en sus respuestas telefónicas retazos de recuerdos sobre sus años de poder, que permiten delinear la magnitud de la influencia que la Logia P2 tuvo en la Argentina, tanto en el gobierno de Perón como en la dictadura.

En otra breve conversación, Gelli corrobora la firma de un documento de tres páginas, rubricado en una reunión secreta con el dictador Roberto Viola, donde se acordó la colaboración entre la P2 y el gobierno militar, tal como se lo había revelado con anterioridad al periodista italiano Sandro Neri.

“Me acuerdo completamente de todo –agrega–. Del tiempo en que estaba Lanusse, de cómo trabajó para hacer una especie de referéndum, de la llegada de Héctor Cámpora, después del doctor Lastiri. Luego de Perón e Isabelita. Todo”, afirma.

—¿Usted habla todavía con Isabelita?

—Sí. Se encuentra en Madrid. Se casó.

—¿Se casó nuevamente?

—Sí. Pero no por Iglesia. Se casó con un señor de muchos años.

—¿Cuál es el nombre?

—No. Lo que le dije es que es un señor de muchos años.

Así Gelli abrevia el diálogo y vuele a pedir que se lo llame más adelante.

En su reducto de la Toscana, entre colinas apacibles y edificios renacentistas teñidos de los tonos del atardecer, Gelli se mantiene al tanto de las noticias internacionales. De pronto, antes de saludar y de despedirse hasta el próximo llamado, pregunta por la nueva presidenta de la Argentina. Cristina Fernández de Kirchner acaba de asumir. Ahora, mientras corre enero en el calendario, pide que se le envíe el cuestionario por correo. Y al llamado siguiente ya no se encuentra. Cuando Licio Gelli vuelve a atender en los últimos días del verano revela el motivo de su ausencia.

“No, no estuve de vacaciones. Estuve en un hospital. Regresé el sábado. Estoy mejor. Necesito de una decena de días de convalecencia. Le respondo sus preguntas con gusto. Pero tras los diez días de reposo. Luego lo arreglamos.”

Un cable de la agencia italiana ANSA informa que el capo de la P2 “ha dejado el hospital de Arezzo y regresó a la Villa Wanda tras recuperarse de una descompensación cardíaca”.

El cuestionario enviado por correo desde la Argentina descansa sobre su escritorio. Pero no lo contesta. Ahora hay que buscar una excusa para quebrar el silencio. Una alusión casual a la herencia italiana materna de uno de los periodistas que lo contactan enciende su curiosidad.

—¿Cuántos años tiene usted? –pregunta Gelli a través del teléfono, cambiando los roles en el diálogo.

—Treinta y siete – responde PERFIL.

—¿Conoció a Perón en persona? –interroga el hombre de la P2 con interés.

—No. Yo nací en 1970. Era muy pequeño. Cuando Perón murió yo tenía cuatro años –se le responde.

—Yo fui uno de quienes lo conocieron muy bien. ¿Conoció a Isabelita? –insiste Gelli.

—No en persona. Un juez en Argentina había pedido su extradición. Pero la Justicia española lo rechazó.

—Sí. Lo sé. Es verdad. El pueblo argentino no se comportó bien con Isabelita. No la trató bien. Ella hizo mucho para el pueblo argentino. Cuando estaba el general Perón no existía la miseria que existe actualmente. En Argentina las cosas actualmente no van bien. Estaba mucho mejor cuando estaba Perón. Incluso en Italia se estaba mejor cuando estaba el fascismo. Ahora es una ruina. La gente muere de hambre. Nápoles está sumergido en la basura. La gente no puede vivir con lo que gana. Las industrias no existen más, están todas cerradas. Están matando los negocios.
—Es cierto que muchas industrias italianas no pudieron enfrentar la competencia de China –acota el periodista para mantener el canal de diálogo abierto. Finalmente, después de los infinitos juegos de esquives, Gelli avanza hacia algunas definiciones políticas.

—China ocupó prácticamente toda Italia. Es una mala señal – dice.

—¿Y cómo cree que se puede invertir el proceso?

—Ahora es tarde, porque China es fuerte incluso militarmente. Además está aliada con India. En Italia no hay más trabajo. Los puestos de trabajo los administran los chinos. Rusia está contra los Estados Unidos. China e India están contra los Estados Unidos. Corea del Norte está contra los Estados Unidos. Todos los países árabes están contra Estados Unidos. Los Estados Unidos están solos ahora. América no tiene más la fuerza que tuvo alguna vez, ni la consideración que tuvo alguna vez. Perdió toda su confianza porque los Estados Unidos, como sucede actualmente, incluso vio devaluarse su moneda, el dólar. Antes el dólar dominaba el mundo.

El agente norteamericano. Durante los años de la Guerra Fría el anticomunismo sirvió como vaso comunicante entre Gelli y los servicios secretos de los Estados Unidos. El capo de Propaganda Due siempre negó ser un agente de la CIA pero reconoce sus vínculos con la derecha norteamericana. Su nexo más estrecho fue Phil Guarino, quien integró los equipos de campaña de Ronald Regan y de George Bush y permitió que Gelli participara de la ceremonia de asunción de Richard Nixon. Otros, como el agente retirado de la CIA Richard Brenneke, aseguraron que la P2 era finalmente una creación de la inteligencia norteamericana para enfrentar el avance del comunismo en Italia.

Ya es pleno invierno en la Argentina de 2008. Gelli vuelve a contestar el teléfono días atrás. Tras ser internado nuevamente, se recupera en su mansión.

—¿Cómo se encuentra?

—Mire, yo ahora me voy de vacaciones. Regresaré el 1º de septiembre.

—¿Pero permanecerá en Italia?

—Estoy en Italia. Pero iré a un lugar para resolver mis problemas de salud. ¿Usted me envía las preguntas por correo?

—Pero ya se las había enviado.

—Nunca las recibí.

—Usted me dijo que las había recibido pero como eran muchas quería tomarse tiempo para contestarlas.

—¿Hace cuanto?.

—Hace medio año.

Todo amenaza con volver a comenzar. Hay que buscar atajos, caminos alternativos para obtener definiciones antes de un nuevo arrivederci.

—Usted contó que, durante el gobierno de Perón se realizó una reunión de masones de diferentes lugares de América en la Casa Rosada.

—Sí. En la Casa Rosada hicimos una reunión histórica de todos los grandes maestros de toda América. La presidió Cámpora. Yo, por supuesto, estuve presente.

—¿De qué se habló?

—Había grandes maestros de Argentina, Chile, de Uruguay, de Venezuela, de Brasil. Habían venido todos a la conferencia reservada realizada en los salones de la Casa Rosada.

Secretos. Tras décadas de silencio, Gelli comenzó en los últimos tiempos a deslizar sus secretos en cuentagotas. Se sabe, finalmente, que sus primeros contactos con Perón son previos a las elecciones que lo transformaron en presidente de la Argentina en 1945. Pero su vínculo se volvió estrecho durante el exilio en Madrid. En efecto, Gelli viajó con Perón en el avión que lo trajo de regreso a la Argentina y desplegó su influencia en el tercer gobierno peronista a través del ministro de Bienestar Social, José López Rega, el canciller, Alberto Vignes, y César de la Vega, por entonces máxima autoridad de la masonería en Argentina.

Paralelamente, Gelli afianzó fuertes vínculos con los jefes militares que derrocarían al gobierno peronista, en especial Suárez Mason y Emilio Massera, quienes luego aparecerían en la lista de integrantes de la P2 secuestrada por la Justicia en Italia. Más tarde, cuando el gobierno de Raúl Alfonsín enfrentaba una embestida desestabilizadora para frenar los procesos a los represores, que derivó en las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, Gelli se encontraba en el Río de la Plata, prófugo de la justicia europea y en comunicación con sus socios de la dictadura. Recién fue extraditado a Europa a comienzos de 1988. Meses antes había sido profanada la tumba de Perón en un extraño atentado con ribetes esotéricos, propias de la combinación de política y ritualidad que exhibía la P2 (tema investigado por el autor de la nota y el periodista David Cox).

“¿Usted sabe lo que sucedió al cuerpo de Perón? Fue verdaderamente extraño”, se le pregunta para que hable del oscuro episodio. “Lo sé”, responde Gelli, quien otra vez comienza a pedir que se lo llame más adelante.

—¿Quién lo hizo?

—No lo sé. No lo sé.

Súbitamente da por terminada la conversación. El clic del teléfono cierra un nuevo contacto y deja la sensación de que el iceberg de sus misterios apenas comenzaba a insinuarse. Su salud lo volvería a sumergir en el silencio.

Fuente: Diario Perfil
 

miércoles, 27 de octubre de 2010

EUGENESIA NAZI



La eugenesia nazi consistió en una serie de políticas sociales que situaron a la mejora de la raza por medio de la eugenesia en el centro de sus preocupaciones. Estuvo dirigido a aquellos seres humanos que los nazis identificaron como una "vida indigna de ser vivida" (en alemán, Lebensunwertes Leben), incluyendo pero no limitado a los delincuentes, enfermos mentales, discapacitados físicos, disidentes políticos, pedófilos, homosexuales, haraganes, dementes, religiosos y débiles, para la eliminación de la cadena hereditaria.
 Las acciones para llevar a cabo estos programas médicos, como por ejemplo la intensa propaganda y fundamentación ideológico-"científica", comenzó mucho antes del régimen nazi. Tanto las leyes de higiene racial como el programa de eutanasia tienen sus raíces en las organizaciones internacionales y en el movimiento médico internacional a favor de la eugenesia y la eutanasia, así como en las respectivas legislaciones y programas llevados a cabo en varios países, como por ejemplo la esterilización masiva de gente señalada como enfermos hereditarios en países como Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Noruega, Francia, Finlandia, Dinamarca, Estonia, Islandia y Suiza, durante la primera mitad del siglo XX. Las primeras legislaciones eugenésicas de esterilización forzada y masiva así como las restricciones legales a la inmigración según criterios médicos racistas se implementaron en los Estados Unidos a principios del siglo XX mucho antes del régimen nazi. También aquellas organizaciones médicas y eugenésicas estimularon o promovieron legislaciones en favor de la eutanasia en Alemania mucho antes del régimen nazi, por ejemplo, en los años 70 del siglo XIX y en los años 20 del siglo XX, y hubo también programas de eutanasia en Escandinavia, Francia y Suiza donde fueron eliminados innumerables enfermos.

 Puntos de vista de Hitler sobre la eugenesia

Adolf Hitler había leído algunos escritos sobre higiene racial durante su período de encarcelamiento en la prisión de Landsberg am Lech. El futuro líder consideró que Alemania sólo podía ser fuerte de nuevo, si el Estado aplicaba a la sociedad alemana los principios básicos de la higiene racial y la eugenesia.



Los conceptos de las ideas racistas de competencia que fundamentaron el darwinismo social fueron discutidos por científicos europeos y también en la prensa vienesa durante la década de 1920, pero la forma exacta como Hitler recogió estas ideas es incierta.[1] En 1876, Ernst Haeckel discutió la política de infanticidio selectivo de la ciudad griega de Esparta.[2] En su Segundo Libro, que se mantuvo inédito durante la Alemania Nazi, Hitler también elogió Esparta porque la consideraba el primer "Estado Völkisch". Apoyó lo que percibió como un tratamiento eugenésico de los niños deformes:
Esparta debe ser vista como el primer Estado Völkisch. La exposición de los enfermos, los débiles, los niños deformes, en definitiva, su destrucción, era más decente y en verdad mil veces más humana que la miserable locura de nuestro tiempo que preserva a los sujetos más patológicos y, de hecho, lo hace a cualquier precio; y, sin embargo, toma la vida de cientos de miles de niños sanos como consecuencia del control de la natalidad o por medio de abortos, para, posteriormente, engendrar una raza de degenerados cargados de enfermedades.[3] [4]

Aplicación de las políticas eugenésicas


Afiche de propaganda nazi: "60000 RM es lo que esta persona que sufre de defectos hereditarios cuesta a la Comunidad de Alemanes durante toda su vida. Conciudadano, ese es su dinero. Lea Neues Volk, la revista mensual de la Oficina de políticas raciales del NSDAP".
Artículo principal: Aktion T4
La Alemania Nazi estableció una política oficial de higiene racial, que incluía unas leyes (Leyes de Núremberg) que restringían los matrimonios con gente señalada como perteneciente a razas inferiores, un programa de esterilizaciones forzadas, un programa Lebensborn para promover el nacimiento de gente de "raza aria", por medio de la provisión de buenos cuidados médicos y el acceso restringido de parejas a través de selecciones médicas que aplicaban criterios eugenésicos y raciales. Derivado de esas políticas médicas de higienización racista de la sociedad, también fue implementado un programa médico de eutanasia denominado Aktion T4 para la eliminación de gente estigmatizada como enfermos incurables, tarados, débiles, ancianos, niños deformes, etc. considerados un lastre para la sociedad.
Durante el programa de esterilizaciónes masivas, más de 400.000 personas fueron esterilizadas contra su voluntad, mientras que 275.000 fueron asesinadas en la Aktion T4 y otros programas de eutanasia derivados directamente de aquel.[5] [6] Esta política de higiene racial también tuvo como consecuencia el exterminio sistemático de millones de personas -por ejemplo, judíos, gitanos, homosexuales, etc.- llevado a cabo en los campos de concentración y exterminio, utilizando métodos como el gaseamiento que habían sido desarrollados e implementados previamente por los médicos durante el programa de eutanasia. Incluso en algunos casos se utilizó al mismo personal médico y sanitario de aquel programa, pues estos fueron los encargados de establecer los criterios y seleccionar en los campos de exterminio a la gente que debía ser eliminada.



FUENTE: http://es.wikipedia.org/wiki/Eugenesia_nazi
   
El sueño eugenésico nazi en nuestros días
¿Qué tienen en común el programa de esterilización y eutanasia Aktion T4 y las nuevas técnicas genéticas como el diagnóstico prenatal o los ‘bebés a la carta’?

La Tiergartenstrasse 4, donde médicos nazis como Karl Brandt, director del programa de eutanasia, decidían en 1942 que vidas eran dignas de ser vividas
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Dos carteles de propaganda nazi, el primero a favor de la eutanasia y el siguiente mostrando la supuesta carga que para la sociedad tenían determinadas personas
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Los `bebés a la carta´y el diagnóstico prenatal pretenden evitar que nazcan niños con carencias genéticas, como los afectados por el síndrome de Down
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Dos noticias publicadas a mediados de enero pasado vienen a recordar la obsesión de esta sociedad por lo ‘normal’, o mejor dicho por lo ‘perfecto’. Se trata de los avances en diagnóstico prenatal generalizado, para evitar a toda costa cualquier nacimiento con discapacidad; y la selección genética o ‘bebés a la carta’, que pueden acabar creando dos bloques de ciudadanos: los que pueden costearse esa selección y los que no.

Salvando las distancias del tiempo y las técnicas empleadas, ambos avances tienen preocupantes cosas en común con el programa nazi de esterilización y eutanasia Aktion T4, que tenía como objetivo principal una mejora de la raza.

¿Se podría considerar que los nuevos avances en genética buscan objetivos similares o los que pretendía el nazismo? ¿Estamos ante la posibilidad de la realización del sueño nazi en nuestros días?

Aktion T4: contra la ‘vida indigna de ser vivida’

Del programa eugenésico nazi Aktion T4 no se ha hablado demasiado, quizás por tratarse de un escalofriante sistema de selección para determinar quién tenía derecho a vivir, y quien no, de entre los ciudadanos más vulnerables.

¿De dónde surge el nombre de estos planes? Pues de los cuarteles generales de la organización que los llevaba a cabo, situados en Berlín, en la Tiergartenstrasse 4 (calle del Jardín Zoológico, número 4).

Su aplicación para eliminar a personas señaladas como enfermos incurables, niños con taras hereditarias, delincuentes, enfermos mentales, discapacitados físicos, pedófilos, homosexuales y, en general, adultos o ancianos considerados ‘improductivos’, fue llevada a cabo bajo la responsabilidad principal de los médicos.

La Aktion T4 se materializaba en dos vías de actuación: la eutanasia, practicada sobre personas con esa tipología, y la esterilización masiva, para que no hubiera descendencia con lo que los médicos consideraban taras que hacían infelices a las personas. Y estamos hablando de pacientes alemanes.

Cada una de esas personas era considerada y presentada por los médicos como una ‘vida indigna de ser vivida’ (Lebensunwertes Leben) y se calcula que fueron asesinadas sistemáticamente ‘por compasión’ entre 200.000 y 275.000 personas, mientras que los programas de esterilización masiva alcanzaron a más de 400.000 personas; siempre, en todos los casos, contra su voluntad o sin el consentimiento del paciente.

Las raíces, eugenesia internacional

Pero, cuando se habla de Aktion T4 no se habla exclusivamente del período en que los nazis pusieron en marcha su ‘solución final’, durante la guerra, sino que se trata de un proyecto con raíces anteriores a ese tiempo.

Viene de la doctrina eugenésica internacional de organizaciones a favor de la esterilización masiva, aplicada a gente señalada como enfermos hereditarios y establecida en países como Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Suecia, Noruega, Francia, Finlandia, Dinamarca, Estonia, Islandia o Suiza.

De hecho, democracias impecables hicieron barbaridades eugenésicas en nombre de la ciencia durante la primera mitad del siglo XX. Ya en 1931 el Papa Pío XI condenó las esterilizaciones y leyes eugenésicas de países como Dinamarca, Suecia o Noruega.

El salto a nuestros días

Llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿cuáles son las conexiones de este plan exterminador con los avances genéticos actuales?

Nos referimos concretamente al diagnóstico prenatal, una técnica cada vez más utilizada en España, entre otros países, para evitar que nazcan niños con carencias genéticas. Cuando aparece la mínima señal adversa, el embarazo suele acabar en un aborto.

No son pocos los que se preguntan si con estas técnicas no se está recurriendo a una ‘caza’ y destrucción de los discapacitados, porque el examen prenatal habitual afecta a valores relacionados con el respeto hacia la vida humana, el respeto hacia la vida de esas personas discapacitadas.

El diagnóstico prenatal generalizado eliminaría a grupos enteros de personas, como las afectadas por el síndrome de Down, las que presentan cuadros de enfermedad mental por vínculos genéticos, como el trastorno bipolar, o los sordos.

Asimismo, la noticia de que, a primeros de enero, nació una niña en Londres sin el gen del cáncer de mama gracias a que el embrión fue seleccionado genéticamente para reducir el riesgo de padecer un futuro tumor, plantea cuestiones éticas, pero también de desigualdad social.

Además de que en el proceso se destruyen embriones, hay que tener en cuenta que sólo podrán optar a este tipo de selección de ‘bebés a la carta’ aquellos que dispongan de medios económicos suficientes para pagárselo. O sea, mientras se desmantelan cada vez más los servicios básicos de sanidad o el sistema de pensiones, al mismo tiempo se apunta hacia una selección genética para los que puedan costeársela.

De esta manera, se crearán dos bloques de ciudadanos: los hijos seleccionados y privilegiados genéticamente y los hijos de una masa de población que no tendrá medios para acceder a esa selección.

Las diferencias con la Aktion T4

Los nazis, a diferencia de los tiempos actuales, no utilizaban la genética, sino que recurrían a la eutanasia pura y dura y a la esterilización. Los médicos estaban de acuerdo y, en conjunto, se ejercía una presión sobre la sociedad que acababa por surtir el efecto deseado.

El argumento principal es que esas personas eran una carga para la familia, para la sociedad y para ellos mismos, infelices, con una vida no digna de ser vivida. Es lo que se llamaba la Volksgemeinschaft, el beneficio de la comunidad en general.

Ahora, en cambio, lo que ha cambiado fundamentalmente son las técnicas empleadas, que lejos de tener una apariencia cruenta se basan en el diagnóstico prenatal, en los bebés a la carta y en la idea de la eutanasia como modo de alcanzar una muerte digna.

Sólo cambia el aspecto técnico y el hecho de que no se impone contra la voluntad del afectado, sino que sólo lo hacen quienes quieren hacerlo. Tampoco se practica, en teoría, sin el consentimiento del paciente.

Así pues, ya no se recurre a la esterilización, sino al diagnóstico precoz, donde el médico está obligado a participar. Y se practica el aborto eugenésico ante el mínimo defecto a considerar por parte de quien se somete a las pruebas.

Como ocurría entonces, también se ejerce una gran presión social para que estas prácticas se consideren, no sólo normales, sino recomendables.

En cuanto a la eutanasia, la presión social se ve reflejada en el hecho de que cada vez se fomenta más entre las sociedades occidentales la idea de que, ante una vida no digna de ser vivida, y sin que se ofrezcan al paciente alternativas para que eso no sea así, es mejor recurrir a la solución de una ‘muerte digna’.

Cabe recordar que, sin ir más lejos, en marzo de 2006 un ministro italiano comparaba la eutanasia de la ley holandesa con el nazismo. Carlo Giovanardi, titular de Relaciones con el Parlamento, se refería al programa nazi de eutanasia infantil Aktion T4.

“La legislación nazi y las ideas de Hitler están resurgiendo en Europa, por ejemplo en Holanda, a través de la eutanasia y el debate sobre cómo se puede matar a los niños afectados por patologías”, dijo Giovanardi.

Por otra parte, mientras con el programa Aktion T4 uno de los argumentos era el sentido patriótico nacional, “es bueno para el país”, ahora se utiliza el ‘buenismo’, el hacerles sentir que son una carga y que es mejor acabar con esa situación.

FUENTE: http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=12923